Un trabajador de una empresa privada cambiando el cableado en Calvià. FOTO: MICHELS | Concha Agustín

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Los ladrones de cobre han vuelto a las andadas en el municipio de Calvià y recientemente se han hecho con un botín que ronda los cinco kilómetros de metal. La sustracción se realizó en el paseo peatonal de la Costa de la Calma.

Durante toda la jornada de ayer varios operarios de una empresa privada eléctrica sustituyeron aproximadamente unos 900 metros de cableado.

Al parecer y, según apuntan varios vecinos de la zona, los robos de cobre en Calvià son constantes y las pérdidas cuantiosas. Los expertos afirman que los ladrones lo tienen relativamente fácil. «El negocio del robo de cobre es muy rentable. Al principio eran gitanos y rumanos, pero ahora no hay distinciones y todo el mundo se sube al carro. Rompen la trampilla de las farolas y estiran. Así sucesivamente y consiguen una gran cantidad de cableado de iluminación pública. Lo peor es que la policía tendría que vigilar a las casas de compra de chatarra porque si ellos no comprasen no habría robos», concluye un electricista especializado consultado por este periódico.

En Calvià, en los próximos días se sellarán las trampillas para dificultar el robo masivo de cable.