Imagen de Alejandro de Abarca, el presunto asesino de la joven rumana. | Redacción Sucesos

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Búsqueda sin tregua. Casi una semana después del brutal crimen de Ana Niculai, la Guardia Civil, apoyada por las policías locales y el Cuerpo Nacional de Policía, continúa sin descanso la búsqueda de Alejandro de Abarca, el presunto asesino de la joven rumana de 25 años. Expertos de Madrid han llegado a Mallorca para reforzar el dispositivo para localizar al sospechoso y se prevé intensificar aún más los operativos de búsqueda con efectivos de casi todas las unidades de la Guardia Civil, ya que dar con el paradero de Alejandro de Abarca es en estos momentos uno de los principales objetivos.
A raíz de la difusión de las fotografías del sospechoso, los investigadores han recibido decenas de avisos informando de la posible presencia del presunto asesino, de pequeña estatura y tatuaje grande en un brazo. Muchas de estas informaciones han resultado ser falsas alarmas.
El hecho de haber tenido que comprobar todas estas llamadas ha ralentizado la investigación sobre el paradero de Alejandro de Abarca, el cual se encontraba disfrutando de un permiso carcelario cuando se cruzó en el camino de la joven asesinada, el pasado lunes por la mañana en el párking de ella en la calle Jeroni Pou de Palma.
Pistas
No obstante, en otros casos las informaciones han sido solventes y han permitido seguirle la pista. Por un lado, el sospechoso ha sido visto en Muro, en la zona de s'Albufera, donde se crió, por lo que conoce perfectamente todos los caminos y casas abandonadas del lugar. Por otra parte, se tiene constancia de que puede haber estado en la zona de Lluc, parajes que también conoce ya que trabajó de forestal dentro de los cursos efectuados por la cárcel.
Las últimas informaciones de su paradero lo situarían en Palma, donde habría sido visto por varios testigos. Por ello, los investigadores de la Guardia Civil han trasladado parte de la búsqueda a Palma, donde se estaría escondiendo.
El presunto asesino habría cambiado de vehículo y ya no utilizaría el Ford Fiesta blanco con el que fue visto por Muro el pasado viernes. Al volante de este vehículo, Alejandro se paró junto a una motorista que había sufrido una avería y le ofreció ayuda. Ella subió al coche y después, al percatarse de quién era, logró saltar del vehículo y fue a denunciar lo ocurrido ante la Guardia Civil, lo que provocó que todo el operativo se desplazara a esa localidad.
Entre los vecinos de la zona de s'Albufera, la búsqueda de Alejandro continuaba siendo ayer uno de los temas de conversación, aunque muchos de ellos, que conocen al presunto asesino, se mostraron reacios a salir en prensa «porque lo que ha hecho no es ninguna tontería, es una salvajada». Al respecto, uno de los vecinos de la zona comentó: «Él conoce bien esta zona, pero supongo que antes o después tendrá que salir a por comida y bebida, no puede vivir sin comer ni beber y supongo que lo cogerán en un momento u otro».
Familiares
Uno de los hermanos de la joven rumana también manifestó ayer que «esperamos que lo cojan pronto», aunque prefirió no hacer ningún tipo de declaración en este sentido ya que «lo estamos pasando muy mal, son momentos difíciles y no es lo suyo hablar ahora, intentamos estar un poco tranquilos, pero esperamos que lo cojan cuanto antes».