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Los dos agentes y el cabo de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Inca que denunciaron a un superior por encañonarlos y amedrentarlos han sido destituidos de sus funciones en aquel grupo de élite. El director general del CNP y de la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, esgrime «pérdida de confianza» para adoptar tal disposición y la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) habla de «represalias por el simple hecho de denunciar a un mando».
El pasado mes de octubre este periódico adelantó que un juzgado de Inca estaba investigando los hechos ocurridos en el cuartel, que se consideraban «muy graves».
Amedrentar
En la denuncia interpuesta por los guardias civiles se sostenía que el sargento, al llegar a su nuevo destino, «empezó a menospreciar a los componentes del Equipo de la Policía Judicial, profiriendo frases tales como 'vagos', 'inútiles' y 'se van a enterar éstos cuando sea yo el sheriff, se van a acabar los paseítos en coche'».
En otra ocasión, en concreto el 24 de septiembre, el sargento denunciado, supuestamente, regresó a su oficina con su pistola desenvainada y en la mano «y sin mediar palabra empezó a jugar con ella sobre una mesa, girándola en círculos delante del denunciante y de los otros componentes del equipo, con intención de amedrentarles y amenazarles».
El suboficial acusado, por su parte, siempre sostuvo que se trataba de una especie de venganza de los agentes, que presuntamente no trabajaban las horas que tocaba y tenían ciertos privilegios, como utilizar los coches camuflados para fines privados.
La Comandancia de Palma, al margen de la investigación del juzgado de Inca, abrió diligencias internas y tomó declaración a los implicados, que quedaron apartados del servicio de forma provisional. De hecho, el sargento sigue sin destino, pendiente de que le adjudiquen otro. El instructor del expediente fue el teniente coronel Barceló, segundo jefe de la Benemérita en Balears.