En las laderas de la montaña de Petion Ville, en Puerto Príncipe, se acumulan las chabolas de la gente miserable, componiendo uno de los núcleos más degradados de la ciudad. | Pedro Prieto

1

«La catedral y el palacio del presidente han quedado hechos añicos, al igual que un hotel que hay en la zona más elegante de Puerto Príncipe, Petion Ville, en el que murió un alto mandatario de la OTAN. En cuanto a las laderas de la montaña que corona esa zona residencial tan elitista, donde las chabolas de la gente miserable que las habita y que constituye uno de los núcleos más miserables de esta destartalada ciudad, el desastre va más allá de donde alcanza la vista.
Desde la cumbre, y a lo lejos, flotando sobre la tranquila bahía, escoltado por buques de guerra, se divisa el buque hospital que Obama mandó para intentar salvar vidas. No vemos al español..., porque me han dicho que ha sido ubicado en una zona del litoral de la isla que está a unas tres horas de la capital. Mirando alrededor, se observa que pese a que el lugar de la tragedia está cerca, la vida allí sigue como si nada hubiera sucedido, lo cual es hasta normal, porque qué van a hacer si no.
En el hospital de Pernier, al que hemos llegado con los colegas de la productora APASIB, está trabajando el bombero mallorquín Joan Rosselló, un veterano en desastres naturales, junto con otros bomberos pertenecientes a Bomberos sin Fronteras, a dos de los cuales conozco por haber coincidido con ellos en el terremoto de Perú.
En lo que uno de los compañeros de la citada productora negocia con George un coche para seguir trabajando por la tarde -aquí se ha de negociar todo porque de lo contrario es que te la meten doblada, eso si no te dejan tirado-, Joan me enseña la obra que están a punto de culminar y que no es otra que construir un sistema que por una parte lleve agua a los camiones, para que a su vez estos la repartan por entre lo que queda en pie de los barrios de la ladera, así como por diversos campamentos de refugiados, y por otra colocar unos grifos en la fachada del hospital para que a través de ellos la gente consiga agua. «No es que falte el agua en Puerto Príncipe, pero es que es agua mala, imbebible, que sin embargo ellos beben. Para que puedan abastecerse de ella sin problemas, hemos instalado una bomba de presión, un deposito para dos mil quinientos litros y una instalación de fontanería permanente».
Por lo que ha visto Joan, «este país debe hacer una gran inversión, sobre todo en higiene y sanidad, lo cual se agrava por la gran masificación de gente que vive en Puerto Príncipe»
Los de APASIB no han dejado de trabajar ni un instante. Me da la impresión de que son muy buenos; que con gente como ellos no será preciso recurrir a otras productoras. No se dónde van a meter tanto y tan buen material, pero da gusto ver cómo llevan a cabo su cometidos. «Estamos aquí desde primeros de febrero y regresaremos a Mallorca a finales de esta semana, pues a mediados de la siguiente debemos entregar a IB3 el material montado. Estamos viviendo, como has visto, en el aeropuerto, en unas tiendas, junto a la pista».