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El juicio por el accidente del Concorde que causó 113 víctimas tras estrellarse el 25 de julio de 2000 cerca del aeropuerto parisiense de Roissy-Charles de Gaulle se abrió ayer y promete un duelo de expertos que alimentan las tesis enfrentadas de las aerolíneas Air France y Continental Airlines.

La compañía francesa, propietaria del avión supersónico que se estrelló, abona la tesis de que fue una placa perdida por un DC-10 de Continental la causa de la catástrofe, en la misma línea de las conclusiones de la investigación oficial.

Pero la aerolínea estadounidense, principal encausada en el caso, se niega a dar por buena esta hipótesis y está dispuesta a aportar testimonios que aseguran que el Concorde ya tenía llamas en sus alas antes de pasar por el lugar en el que estaba la placa de titanio.

En ese contexto, el juicio promete ser una batalla de expertos dispuestos a sostener dos versiones contrapuestas sobre los motivos que hicieron que el supersónico despegara en llamas del aeropuerto y, minutos más tarde, se estrellara sobre un hotel de la vecina localidad de Gonesse.

Sesenta testigos y una treintena de expertos desfilarán durante cuatro meses por el Tribunal Correccional de Pontoise, a las afueras de París, especialmente adaptado para responder a la expectación mediática que ha atraído a 250 periodistas.

Air France, parte civil en el caso, se apoya en las conclusiones de las pesquisas oficiales dirigidas por la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) y recuperadas por la acusación, según las cuales la placa desprendida del DC-10 de Continental provocó el accidente.

Al pasar por ella, un neumático del avión supersónico se reventó y sus restos perforaron uno de los depósitos del aparato, que se incendió y dañó los motores dejando al avión sin control.

Aterrizaje

Los pilotos trataron de hacer un aterrizaje de emergencia en el vecino aeropuerto de Le Bourget, pero no fue posible y el aparato acabó contra el hotel Hotellissimo de Gonesse. Fallecieron los cien pasajeros, la mayor parte de ellos alemanes, los nueve tripulantes y cuatro personas que estaban en el hotel.

El abogado de Continental, el mediático Olivier Metzner, aprovechó la apertura del juicio para desacreditar la tesis oficial: «Dudo de la independencia de los investigadores, que no buscaron la verdad. Dudo de Air France. Está claro que aquel 25 de julio de 2000 el Concorde no debió despegar», dijo el letrado en el tribunal.