El ex marido de la fallecida en Santa Ponça, poco antes de ser introducido en el coche de la Guardia Civil para ser interrogado. g Fotos: MICHELS

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JAVIER JIMÉNEZ Una vecina de Santa Ponça de 51 años de edad apareció muerta ayer en su chalet con un fuerte golpe en la cabeza. La Policía Judicial de la Guardia Civil interrogaba al cierre de esta edición al ex marido de la víctima, que tenía una orden de alejamiento.

Pasadas las dos de la tarde de ayer el marido de la fallecida se puso en contacto telefónico con los servicios de emergencia y pidió ayuda sanitaria urgente para su esposa, que se hallaba al final de una escalera, en la rampa de acceso a su casa. Una ambulancia y una patrulla del cuartel de Palmanova se desplazaron hasta la calle Bellavista número 37E de Santa Ponça y accedieron al chalet de la pareja británica.

Los agentes se encontraron a la señora, llamada Moira Jane Gooch, de 51 años, ya sin vida, y observaron que presentaba un fuerte golpe en la cabeza. La actitud del varón levantó serias sospechas, ya que adoptó un comportamiento muy extraño, y los funcionarios recelaron de él. El individuo, entonces, fue custodiado y desde el cuartel llamaron a la Comandancia de Palma, para que el EMUME (Equipo de la Mujer y del Menor) se hiciera cargo de la investigación. Existían muchos indicios para pensar que se había producido un homicidio y el Juzgado de Instrucción número 3, que ayer se encontraba en funciones de guardia, también fue puesto al corriente de la muerte supuestamente violenta de Moira.

Una comisión judicial, formada por el juez, el forense y un agente judicial, se desplazó hasta esa calle de Santa Ponça para apoyar a la Policía Judicial en las pesquisas, que se prolongaron durante toda la tarde. El chalet quedó precintado y se impidió el acceso a los alrededores a los curiosos, para no entorpecer la labor policial. El marido de la fallecida, que llevaba, fue arrestado por su supuesta implicación en el homicidio y una patrulla lo trasladó hasta el cuartel de Palmanova, para empezar el interrogatorio.

Después estaba previsto que fuera conducido hasta la Comandancia palmesana, en la calle Manuel Azaña, donde el Grupo de Homicidios tenía que completar el interrogatorio.

El cadáver de la mujer fue trasladado por la empresa funeraria hasta el instituto anatómico forense de Palma, a la espera de que mañana lunes se le practique la autopsia para determinar cuál fue la causa de su muerte.

De hecho, el análisis forense será determinante en el caso de la británica fallecida en Santa Ponça. Algunos vecinos contaron que la relación con el ex marido estaba muy deteriorada y añadieron que «cuando estaban juntos discutían mucho».