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M. V./E. B./T. G./M. F./J. R. Llover sobre mojado fue lo peor que podía pasar y así fue. Los torrentes iban llenos y las intensas lluvias de la noche del miércoles y la madrugada de ayer colmaron los cauces. En Lluc se registraron 238 litros/m2 y en Sóller cerca de 190 l/m2. Las consecuencias fueron los desbordamientos de los torrentes Gros y des Jaiot (Sóller) y de s'Albufera.

La primera voz de alarma se dio en Sóller cuando poco antes de las 11.00 horas de ayer los torrentes comenzaron a rebosar y anegar los huertos de Can Rojo y ordenarse el cierre de la carretera que une la ciudad con el Port de Sóller a partir del cruce del monumento.

No hubo desgracias personales, en parte porque la noche anterior se recomendó desalojar las viviendas de la zona. En algunas casas, el nivel del agua alcanzó los 80 centímetros de altura. Personal del Ibanat, Bombers de Mallorca, Cruz Roja y Policía Local achicaban el agua. Con la llegada de 99 soldados y cuadros de mando del Ejército, dentro de la operación «Tormenta Blanca», la situación se fue aliviando. Palas cargadoras, bombas, generadores y motosierras permitieron reabrir al tráfico la carretera del Port con brevedad.

El Ajuntament de sa Pobla decidió a media tarde cerrar al tráfico la carretera de s'Albufera después de que las aguas invadieran peligrosamente la calzada. Dos brigadas del Ibanat trabajaron durante todo el día para abrir un nuevo canal de desagüe a la altura del Pont dels Anglesos, en la Platja de Muro, pero esta medida no fue suficiente para evitar la salida de aguas de s'Albufera, que inundaron parte de sa Marjal. Se cumplían así las previsiones del alcalde de Muro, Miquel Ramis, que había advertido que el nivel de las aguas subía peligrosamente. De hecho, el parque está cerrado al público por motivos de seguridad.

Buena parte de las fincas ubicadas en los alrededores del parque natural quedaron anegadas con más de dos palmos. Las inundaciones provocaron importantes daños en los huertos y las numerosas casetas. Acceder a según qué enclaves se convirtió en una odisea al quedar inundados la mayoría de caminos rurales.