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El Tribunal Superior de Justicia de Balears ha confirmado la condena de quince años de cárcel que se le impuso a Joaquín Lobato, un camarero que fue declarado culpable del asesinato de un compañero. El crimen se produjo en el mes de septiembre de 1998 en una playa de Peguera y le costó la vida a un joven de 24 años, llamado Emilio Cañadas.

El tribunal que preside Angel Reigosa ha desestimado el recurso planteado por la defensa, que solicitaba la repetición del juicio porque, según el letrado, se habían cometido una serie de errores durante la vista celebrada ante el jurado popular. La Sala rechaza esta propuesta.

Joaquín Lobato y la víctima discutieron en el bar, y quedaron citados esa noche en la playa para solucionar las diferencias. El acusado acudió a la cita con su compañero armado con un cuchillo de 24 centímetros de hoja. De forma sorpresiva, y sin ofrecer la posibilidad de defenderse, agredió a la víctima con el arma, alcanzándole el corazón. El joven murió al instante.