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JAVIER JIMÉNEZ/MICHELS «¡Si nos vamos lo perderemos todo!». Los vecinos de Galilea, ese enclave privilegiado entre Puigpunyent y Calvià, no olvidarán con facilidad el domingo día 8 de agosto.

En un principio las llamas eran visibles, pero se encontraban en Es Galatzó y el peligro no era inminente. Existía nerviosismo, pero cuando un golpe de viento dirigió el fuego hacia Galilea el caos se adueñó de ese pequeño y hermoso enclave. La Guardia Civil «tomó» el pueblo y junto a los efectivos de Protección Civil y la Policía Local, además de los bomberos, procedió a la evacuación de los residentes. Algunos se resistieron, por temor a que sus pertenencias o animales quedaran devastadas por las llamas, pero al final cedieron por la inmediatez del siniestro.

Mangueras, mantas, cubos... todo servía a los vecinos para combatir las llamas, aunque los especialistas en extinción de incendios insistieron en que no debían arriesgarse y que lo mejor era desalojar la zona. «Hemos venido de excursión y nos hemos encontrado con este espectáculo de llamas y humo. Es terrible, no sabíamos como salir y lo hemos pasado muy mal», comentó una pareja de turistas una vez a salvo. Un residente, por su parte, señaló: «No sabíamos que hacer, todo pasó tan rápido que aún no nos lo creemos».