El juicio se inició ayer en la Audiencia.

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FOTO: FERRAN CARBONELL
Ayer comenzó en la Audiencia el juicio por el asesinato de Maria Nicolau, la vendedora de cupones de Capdepera, que murió asesinada en el mes de septiembre de 1996. En el banco se sientan los hermanos Domingo y Joaquín Vidal Avellaneda. Ambos niegan los hechos. El tercer implicado, Pedro Gelabert Vidal, el único que reconoció su participación en el crimen, murió por enfermedad unos meses después de ser detenido. El juicio se celebra ante un jurado popular.

La acusación de este caso la ejercen la fiscal Concepción Ariño y el letrado Antonio Echevarría, que representa al Ayuntamiento de Capdepera. Ambos imputan a los dos familiares los delitos de asesinato y robo, y piden sendas condenas de 24 años de cárcel.

El acusado Domingo Vidal reconoció que en la noche del crimen, fijada el día 10 de septiembre, fue a Palma con Pedro y con su hermano a comprar droga. De regreso a Capdepera dejaron a Joaquín en su casa. Subió a su domicilio y al rato lo hizo Pedro. Le dijo que iba a comprar gasolina «para un vecino» y él decidió acompañarle. Después estuvo con su sobrino en un bar y de vuelta a casa se acostó. Escuchó desde la cama como Pedro fue a buscar a María Nicolau (que vivía debajo de su casa) y ambos se marcharon. Cuando ya amanecía, según Domingo, regresó Pedro a su casa. «Me colocó encima una bolsa y de ella sacó dinero. Me dijo que había dado un palo y que había triunfado. Yo le dije que me dejara en paz». La acusación cree que Joaquín también acudió con los otros dos a la gasolinera, tal como afirma un testigo. Domingo lo negó. El acusado declaró que su sobrino le había implicado a él y a su hermano en el crimen en tres declaraciones diferentes porque «siempre se ha sentido un poco marginado ante mi». En los días anteriores a la detención Domingo ayudó a la Policía Local a buscar a Maria Nicolau, de cuya desaparición se enteró tres días después. Cuando le dijeron que había encontrado el cadáver en el vertedero, él respondió «ha sido el cabrón de Pedro».

El juicio sigue hoy con el testimonio de los policías locales de Capdepera y con los guardias civiles.