El «escritor de 78 años» ya tiene 80

TW
1

Cuando, en agosto de 2023, fui nombrado asesor de Presidencia, un rotativo mallorquín tituló en primera página: «Prohens ficha a un escritor de 78 años». En la noticia, el redactor se refería a la presencia de la entonces todavía candidata al acto de presentación de mi libro Joan March de prop, que había tenido lugar en Santa Margalida en abril de aquel mismo año. En aquella ocasión, el referido diario no dedicó ni una línea a la obra; aquel titular de portada fue considerado por algunos amigos míos como un «desagradable caso de edadismo periodístico». Bueno, pues ha pasado el tiempo –no mucho– y el escritor en cuestión cumple hoy 80 años, hecho que, desde mi propia posición personal, sí que me parece notable. Digamos que me asusta y me impresiona a partes desiguales.

Ocho décadas de vida desde aquel 1945 que marcó una larga etapa de paz y progreso tras el gran desastre de la II Guerra Mundial. Ochenta años durante los cuales –con la desgraciada excepción de España, Portugal y Grecia– Europa construyó con no pocos esfuerzos lo que hemos venido conociendo como «estado del bienestar», un sistema de democracias liberales que, con el objetivo de alejar el peligro del comunismo, puso el acento en las prestaciones sociales, la atención a las clases más desfavorecidas y el respeto por la libertad individual y colectiva de los ciudadanos.

Lo hablé hace unos pocos días con un amigo muy querido que avizora la crítica atalaya de la cuarentena: «Tengo la impresión –le dije– de que mi ciclo vital –no hay prisa para su «clausura»– será el que, poco más o menos, marcará el comienzo y el fin de ese estado del bienestar». Mi amigo sintió tener que darme la razón. Las democracias occidentales están tocadas y a lo sumo que podemos aspirar es a que se transformen porque el gran riesgo de esta nueva singladura mundial es que perezcan.

Atentos: no soy de los que piensan que la llegada de Trump al poder y el giro derechista en Europa marcarán el principio del dominio de una indeseable oligarquía tecnóloga. Podría ocurrir, pero tengo mis dudas. Lo indudable es que la izquierda no ha sabido gestionar el cambio que ha sacudido el mundo desde 2008. No han sido capaces de ofrecer un proyecto de vida a la gran mayoría de ciudadanos, la siempre sufrida clase media, a la que han dejado morir. Por eso, la incertidumbre y el miedo han buscado refugio en el populismo. ¿Qué será, será? Espero poder verlo.