Joan Martorell
Joan Martorell

Periodista

Hacer la pelota a Vox

TW
2

A pesar de que el Govern de Marga Prohens se ha visto obligado a prorrogar los Presupuestos por las órdenes de Santiago Abascal a su sucursal balear, parece seguir albergando esperanzas de poder contar con el apoyo parlamentario de Vox, aunque el partido ultra no pierde ocasión de exhibir su desdén hacia el PP. Como si el parón navideño hubiera suavizado los ánimos después de la tensión de la ruptura entre los dos partidos, el vicepresidente del Govern, Antoni Costa, ha destacado que Vox sigue siendo la opción prioritaria para negociar unas nuevas cuentas públicas. Por mucho que el vicepresidente insista en que no habrá cesiones en materia educativa y que el documento presupuestario reflejará escrupulosamente el programa del PP, es inevitable la percepción de que los populares están dispuestos a ser como la vendedora de la tienda de ropa y complementos caros de la película Pretty Woman (1990): agachar la cabeza con una sonrisa complaciente ante la exigencia de Edward Lewis (Richard Gere) para que haga más la pelota, mucho más, a Vivian Ward (Julia Roberts).

De no ser así, no se entiende que el PP quiera sentarse a negociar con el partido que mantiene una campaña de propaganda radiofónica en los siguientes términos: «Los votos de Vox no son para hacer política de izquierdas. El PP se ha vendido a la izquierda más corrupta y a los separatistas para consumar la traición a los ciudadanos de Baleares». Recitado por una voz femenina que recuerda a la de la portavoz ultraconservadora, Manuela Cañadas, la cuña de radio sigue con la pertinente referencia a las obsesiones lingüísticas de Vox contra el catalán de Balears para terminar sin disimulos: «El voto útil es y ha sido siempre Vox». Las ansias de Abascal por crecer a costa del PP y sustituir a Núñez Feijóo como líder de la oposición –utiliza la posibilidad de moción de censura como elemento de presión sobre el dirigente del PP–, conducen a los delegados que le guardan fidelidad en Balears, tras las constantes trifulcas internas, a proyectarse como inanes como partido de gobierno. La presentación en el Parlament de más de 1.500 preguntas al Govern sobre un asunto de tanta trascendencia ciudadana como es los baños mixtos en centros escolares (¡…!), no hace sino corroborar esa impresión. Es Vox quien ha de dar explicaciones si quiere actuar contra el PP y contravenir el resultado electoral.

Con las carantoñas a Vox, el PP de Balears corre el riesgo de parecerse al sanchismo, dispuesto a todo con tal de mantenerse en el poder. Por si no hubiéramos tenido suficiente con todas las renuncias que han exigido los socios de Sánchez: indultos a los golpistas catalanes, luego la amnistía y por fin la ruptura de la igualdad entre comunidades con el cupo catalán; y la mentira como norma constante de gobierno (en caso de pactar con Podemos Sánchez no iba a poder dormir; nunca, nunca, se aliaría con Bildu, solo como ejemplo). La cacicada más reciente que no la última de Sánchez es la conocida ya como ley Begoña para dejar sin efecto las acciones judiciales que atañen a su mujer, a su hermano, a su ex mano derecha José Luis Ábalos y al fiscal general del Estado, causante de la mayor crisis institucional conocida en la democracia. ¿No queda ningún socialista que se sonroje?