Víctor Malagón
Víctor Malagón

Periodista especializado en tribunales

Horario laboral

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La directora general de Trabajo y Salud Laboral, Catalina Cabrer, expuso esta semana el rechazo del Govern de Balears a que se aplique en las Islas la rebaja de la jornada laboral a 37 horas y media que pretende una parte del Gobierno de España sin que esté del todo clara la postura global del Ejecutivo central al respecto. El argumento principal del autonómico es que la estructura económica no lo permite. Es decir, que el personal que trabaja en el turismo tiene que hacer más horas. Dicen cosas similares otras autonomías que se basan en otros sectores. En general, viene a ser el argumento empleado por todas las administraciones gobernadas por el PP: en agricultura, no; en servicios, tampoco y como no hay casi industria, tururú. Lo que plantea esta postura es que, de hacer menos horas, los costes empresariales subirían y los beneficios menguarían y el caos sería grande.

Argumentos válidos pero que requieren más fundamentación. Cabrer reclamaba libertad para fijar la extensión de la jornada. Ocurre que ahora mismo está limitada a cuarenta horas y ahí es donde se echa en falta una aclaración de la postura. Si limitar el tiempo está mal, tan nocivo será acotarlo a 37 y media como a 40, salvo que exista algún dato que marque el equilibrio perfecto entre ambas cifras. Quizá 40 no basten y sean necesarias 48 o 70. ¿Cuál es la cifra perfecta? La aspiración que colmaría los deseos de cualquier empresario es que, de las 168 horas que tiene una semana, se trabajen las que haga falta. Ni una menos, pero tampoco ni una más, que la gente tiene también que vivir. El tono rotundo de la directora general en su intervención apunta a que lo suscribe. Se da por hecho que es la misma dedicación horaria que tienen todos los altos cargos del Ejecutivo autonómico actual cuya postura fijó Cabrer. Sin duda alguna es así.