Mentecatez comparada

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La literatura comparada, que mediante metodología transversal constituye el núcleo esencial de la ciencia filológica, digamos la grasa de la chuleta, no sólo compara diferentes literaturas en idiomas distintos, lo compara todo. Arte, política, filosofía, historia y tradiciones, economía, influencias, crítica, teorías. Empiezas a comparar y no puedes parar, razón quizá de que todas las comparaciones tengan fama de odiosas. Sin embargo, no se puede pensar de otra forma, el primer razonamiento es siempre comparativo, por lo que ya en modo coloquial, la gente se pasa la vida comparando (de viva voz o para sus adentros, según talante) unas cosas con otras, aunque no tengan nada que ver, a fin de poder escoger y tomar decisiones. Escoger pareja, o qué calcetines me pongo, o a quién voto en las elecciones, o cual es mi opinión, o qué película voy a ver, etcétera. Hasta nuestras ideas propias y nuestra identidad lo son por comparación, y pueden cambiar si con el tiempo surgen otras mejores. Comparativamente hablando, se entiende. Esto no es algo psicológico, sino literatura comparada. Y cuando las cosas a comparar son mentecateces y no hay otra opción, fenómeno muy frecuente en la vida real, pues qué remedio, comparamos mentecateces. Por ejemplo, ¿es más mentecato dedicar un año a conmemorar la muerte de Franco, o llevar años exigiendo a diario la dimisión del Gobierno, en bloque, ya? Es un ejemplo político de gran actualidad, pero podría ser cualquier otro, porque lo que ahora pretendo argumentar es que todo es comparable salvo precisamente las mentecateces. La mentecatez comparada es un sí misma una mentecatez, algo que nunca hay que hacer por más que    la realidad obligue y la tentación sea muy fuerte. Aun así, las mentecateces no son comparables por definición (¡son mentecateces!), sino tal vez por sus efectos, que no dependen de la mentecatez en sí sino del mentecato. Su historia, filosofía, economía, arte, tradiciones, influencias, relatos… En fin, que si preciso es comparar, y ya hemos quedado que lo es, hay que respetar la metodología científica y compararlo todo. Todo. La mentecatez comparada, una práctica intelectual muy extendida, no da ni para chistes.