Lourdes Durán
Lourdes Durán

Periodista

Lección de Shakespeare de bolsillo

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Sus Majestades de Oriente le han traído a Mallorca una advertencia como regalo. En toda la frente. La revista Fodor’s, que no es cualquier cosa, incluye a Canarias, Barcelona y Mallorca en su lista de destinos a evitar. Los disparos con escopetas de agua a los turistas en las terrazas, las sátiras acerca de la apropiación del territorio por parte de nativos disfrazados de ricos extranjeros, el ‘no’ expresado en las manifestaciones contra el actual modelo turístico ya tiene respuesta en el mundo anglosajón.
Poco caso, sin embargo, parecen hacerle los agentes turísticos que ya vaticinan otro año de aúpa. Si el 2024 Balears cerró en noviembre con casi 600.000 mil turistas más en el acumulado en todo el 2023, este balbuceante 2025 abre las fauces para comerse el pastel millonario de una industria que como ya sabemos está cosida con hilo grueso. No hay más que pasearse por la ciudad desvanecida para comprobar en su hermosura de invierno las costras del éxito turístico. O acercarte a cualquier portal inmobiliario para comprobar el precio de los alquileres. Rozan la usura.

La Fodor’s Travel no se limita a listar los lugares a los que mejor no ir. No los describe como destinos indeseables, analiza las consecuencias con bisturí. «La afluencia turística no solo está congestionando los barrios con un tráfico peatonal excesivo, sino que está alterando el tejido mismo de la sociedad: aumenta el coste de vida, sobrecarga la infraestructura y recursos naturales y homogeneiza la cultura de los lugares más populares».

¿Les habrán pagado los críticos al modelo? Lo cierto es que pese a su prestigio, la publicación no parece atinar con las voluntades de esos millones de turistas anglosajones que siguen suspirando por mal cantar «será maravilloso viajar hasta Mallorca», ya que en 2019 la isla estuvo en la lista negra. Justo el año que morimos de éxito.

Así es que estoy por pedirles a los de Fodor’s, que mal suena el nombrecito, que repasen a Shakespeare y se den un repaso de condición humana. No se trata de si tú me dices ven, lo dejo todo. Parece que nos van los desafíos: si me dices que no vaya, de cabeza me pillo un avión a Mallorca. Vuelos asequibles, arenales de ensueño donde socializar con otros compatriotas de toalla a toalla, alcohol barato, sobre todo en las horas felices, aventuras de riesgo porque cuando llego a la Isla me convierto en Tarzán buscando a Jane. ¿Qué mas les puedo pedir a unas vacaciones?

Están en su derecho que algunos indígenas mallorquines protesten. Nosotros llevamos años de democracia. Les podemos contar cómo nos fue con la dama de hierro. Aún pagamos las consecuencias. ¿Ahora vas a venir tú, mallorquín de m. a quitarme mis vacaciones en este paraíso? ¿Saturado? Pues mejor. Así nos reiremos más. «Sabemos lo que somos, no lo que podemos ser». Pues eso, lección de Shakespeare de bolsillo. En las guías Fodor.