Víctor Malagón
Víctor Malagón

Periodista especializado en tribunales

Celebraciones

TW
0

El Gobierno ha puesto en marcha la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la muerte de Franco y la principal utilidad es que le ve es arrebatársela a quienes quieran aprovechar la efeméride para ensalzar la figura. No resulta una fecha gloriosa, ejemplar o unificadora y ahí hay un problema. ¿Qué leches conmemoras en España que reúna esos requisitos? Es una anomalía. Casi todos los países cuentan con fechas que, mal que bien, sirven para la reafirmación nacional. Que si una revolución, sea francesa o de los Claveles, una reunificación, la liberación nacional, la independencia, una batalla legendaria o lo que sea. Fiesta nacional, himno con letra y leyenda histórica. A ver dónde te encuentras eso en el Reino de España. Para 1975 hubiera habido una salida buena si Juan Carlos de Borbón no hubiera pasado por Botswana. Medio siglo de reinado. Toma ya. Con eso los británicos te ponen Buckingham y todo Londres patas arriba. Jolgorio general. Vete a buscarle ahora a Dubái. A partir de ahí todo torcido. Ya no es el poema de Gil de Biedma que la historia de España es la más triste porque termina mal.

Es que al guionista no se le ocurrió un final épico a la altura. De este modo van cambiando las posibilidades: ¿La Guerra de la Independencia? Por algún motivo se la ha quedado Madrid como si hubiera sido cosa suya. ¿Descubrimiento de América? Conflicto diplomático ahora mismo y fue más cosa de Castilla. ¿Cortes de Cádiz? Para lo que duraron. ¿La Constitución? Muy épico no es. Se agotan las conmemoraciones así. Ni siquiera hay una fecha incontrovertida de fundación del Estado. A partir de tal día, España; antes reinos variados. De esta manera, pues venga, a celebrar la muerte de Franco, como si fuera por descarte. Total, si se montaron actos solemnes en 1998 por la Guerra de Cuba como si algo bueno hubiera salido de ahí. De perdidos al río.