Nos estamos acostumbrando a que algunos políticos digan auténticas burradas a nuestra costa. Con las generosas retribuciones que se embolsan de nuestros impuestos, se permiten el lujo de soltar memeces, creyendo que así justifican lo que les pagamos. Pero lo que hacen es ofendernos a todos, porque ‘qui diu dois és un doiut’; y algunos se han determinado en convertir las instituciones en un circo de tres pistas, compitiendo, pleno tras pleno, en superarse a sí mismos, en ver si son capaces de decirla más gorda que el mes anterior.
Antonio Gili es conseller electo del Consell de Mallorca y secretario general de Vox en Baleares. Dado que aspira a seguir en el puesto mucho tiempo más, trata de emular a su jefe, Ignacio Garriga, en sus expresiones islamófobas, que destilan odio. Dijo Garriga en sus redes sociales: «Queremos que Cataluña siga siendo Cataluña, ni Marruecos ni Argelia. Por eso hay que elegir: o leyes nacionales o leyes islámicas». ¡Leyes islámicas! Gili es más combativo que su jefe y va más allá. Advierte del peligro de que «la no integración de esta gente que asalta, transgrede nuestras fronteras, acabarán desplazando y suplantando nuestra cultura. Y veremos dentro de poco cómo cambiaremos talleres de fabricación de neulas por talleres de ablación del clítoris, o veremos cómo cambiaremos los cánticos de la Sibila por recitar el Corán, o también veremos cómo cambiamos y sustituimos la fabricación de la sobrasada por toda la comida ‘halal’ que nos alienta el Partido Socialista».
Lo dice para soltar la barbaridad más gorda que se le pasa por la cabeza, rollo «¡sujétame el cubata!». Y además, como así sulfura a la izquierda, miel sobre hojuelas. Mata dos pájaros de un tiro. Pero resulta insufrible y causa vergüenza ajena comprobar cómo se convierte el pleno del Consell en un espectáculo bochornoso y lamentable, con tonterías y exabruptos fuera de lugar. Un circo de tres pistas que no soluciona nada y donde sólo se sueltan chorradas sobre asuntos ajenos al ámbito competencial mallorquín. Pero ¿y lo bien que se lo pasan? ¿Y lo mucho que disfrutan? Si hasta babea del gusto. Dice defender «la patria chica y la patria grande», pero no es verdad. No defiende nada ni contribuye a nada. Gobierna con los «bolcheviques catalanistas» del PP y degrada la política con monólogos disparatados y lacerantes. Y dice muchas estupideces, incansable, aunque no se le paga para eso.
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