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Cuando languidece la temporada turística del verano eterno y el tiempo da un respiro hasta no se sabe cuándo, el Govern da la sorpresa de no eliminar la ecotasa. El debate se templa y baja al no menos importante detalle del destino de los euros que se exigen a los que vienen de fuera, esos que generan riqueza y empleo pero inevitablemente consumen elementos vitales como agua, luz, energía, servicios, medio ambiente… En fin, que hay que cubrir sus necesidades quizá por encima de las posibilidades de esta Islas, muy condicionadas por el territorio, los recursos propios y las infraestructuras. Curioso que magnifiquen la obviedad de que los dineros del impuesto, la tasa, la entrada al parque temático, o lo que sea, se emplee en mejorar y restaurar lo que el turismo masivo deteriora. La posición de los otros era y es insostenible derivando la partida a paliar déficits históricos como la vivienda social y financiar mil reivindicaciones, algunas de aurora boreal. Bueno, que este Govern mantiene el impuesto al turista al tiempo que proyecta rebajar la carga fiscal al residente. Lo que entra por lo que sale. Y a todo esto, a ver lo que piensan y deciden los socios del PP, los de Campos y compañía sobre eso que llaman el modelo turístico. En su programa electoral llevaban lo de oponerse a las políticas antiturísticas. Que pregunten a los gurús de Abascal si la ecotasa va en contra de los turistas o a favor de esta tierra. Pueden salir por cualquier extravagancia, incluso por los cerros de Úbeda. Hay ejemplos en otros campos.