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Como no puedo evitar el recelo por eso que llaman inteligencia artificial, he conservado el pronóstico sobre la última y decisiva jornada de Liga que hizo una plataforma deportiva y que se publicó en este diario. Reconozco que guardé la noticia con el deseo de que se equivocara, que se hiciera un buen Tezanos, para pillarla en un fallo clamoroso. Pues, pleno total. La máquina acertó el equipo que bajó a Segunda y el que ha logrado meterse en una competición rara. La semana anterior sentí la tentación de preguntar al robot del célebre ChatGPT que pasaría al final con Benzema y Asensio, pero una mala intuición me aconsejó que no lo hiciera porque podría responder con acierto. Aquello del que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla, o algo así. Lo de Benzema, bueno, el retiro de oro. Lo de Asensio, una afrenta. Una vergüenza que ni Ancelotti ni Florentino Pérez, ahora con prisas de cambios, no hayan dejado que Marco se consolide como uno de los mejores jugadores del mundo. Lo dicen los entendidos.

Reconozco que mi admiración por Asensio y la jugarreta que le han hecho debilita mi sentimiento desde la niñez hacia el Real Madrid. Es más doloroso que romper con tu novia o que te echen sin contemplaciones a tu concejal favorito, que no dejan de ser eventualidades reversibles. Por eso, porque no quiero ser durante varios años espectador del Paris Saint-Germaint, estoy tentado de preguntar a la IA si alguna vez una segunda parte será buena, si Asensio volverá. Me lo estoy pensando. No quiero perder la ilusión si el puto robot acierta otra vez.