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Hay secuelas médicas, cinematográficas, sentimentales, literarias, mediáticas, económicas, sexuales y hasta intelectuales, como las que me dejó a mí de pequeño la labor docente del colegio de curas y la lectura de La isla del tesoro. Hay secuelas de todo, bueno o malo, porque casi todo deja secuelas que rebrotan cuando menos te lo esperas. Para abreviar, la RAE cita únicamente los trastornos tras la curación de una enfermedad, y las pelis o libros que insisten o continúan una historia ya conocida, y define secuela como consecuencia a resultas de algo. Un poco pobre, considerando la abundancia y gran variedad de secuelas, que además están muy de moda en la actualidad, tanto en la política, la industria del entretenimiento o por efectos de la COVID. Hasta me atrevería a decir que todo resulta ser una secuela de algo, y cuanto más viejo te haces, más secuelas detectas. Últimamente me pasa mucho con las noticias, que me parecen secuelas de anteriores noticias de éxito, y con las personas (Sánchez y Feijóo son secuelas), además de con los libros, películas, ideas y novedades culturales. La invasión de las secuelas, mucho peor que la de los zombis. Si no es una secuela, es idiotez, único ámbito que le queda a la originalidad. Será la vejez, decía, pero como a mí los años también me han arruinado la memoria, que no es ni sombra de la que era, a menudo tropiezo con secuelas evidentes de algo y no recuerdo de qué son secuela y consecuencia.

Esto me pasa a diario con la política y los libros, no digamos las pelis; es muy irritante. Vaya secuela me están endilgando, mascullas. Sí, pero de qué exactamente. Ya ni me acuerdo. La guerra de Ucrania es una terrible secuela, pero como ahí llevan siglos invadiéndose y matándose (algunos grandes escritores, polacos, bielorrusos, rusos, húngaros, de la Galitzia, cambiaron cinco veces de nacionalidad), y en los mapas del siglo XVIII ni siquiera figura Ucrania, quién sabe de qué es secuela. De múltiples secuelas anteriores. Las secuelas son inevitables, que se pongan de moda y se consideren signo de creatividad es lo que jode. Todo deja secuelas, que generarán más secuelas. Puede que hasta yo sea una secuela de algo. Pero de qué.