TW
0

El clasismo también se observa en los trabajos e incluso de los grupos dentro de la misma profesión. Ya me contarán cómo puede sobrevivir con dietas oficiales un policía nacional desplazado puntualmente de Mallorca a Menorca o Ibiza, por ejemplo, por imposición laboral para dar cobertura de seguridad en un acto. Entiendo que con 28,21 euros puede racionar su alimentación para desayuno, comida y cena y, de paso, mantenerse delgado. Simplemente es cuestión de buscar, y encontrar, un par de menús por 10 euros. Y, si no, que se coma un bocadillo, que mucha gente tiene que llevarse un táper al trabajo para soportar la jornada partida sin tener que volver a su casa. De hecho, debería abrirse un change.org para pedir que se copien los políticos en el Congreso y el Parlament y den ejemplo. Pero para ellos las indemnizaciones son de otra cuantía.

Manutención aparte, lo que es misión imposible es dormir en un hotel con la dieta asignada a los policías y otros funcionarios para alojamiento: la friolera de 48,92 euros, según el Real Decreto 462/2002, de 24 de mayo, sobre indemnizaciones por razón del servicio. Un reglamento de hace 20 años. Una rápida búsqueda a través de internet no deja lugar a dudas. Es más operativo agenciarse un banco en un parque que intentar encontrar una habitación en Ibiza por esa tarifa. Y ya no hablemos en temporada alta. He hecho la prueba con el mayor buscador de hoteles online del mundo: una noche para una persona del 24 al 25 de enero, es decir, anoche, entre semana y temporada bajísima, no ofrece ninguna opción de hotel en Palma por menos de 64 euros. La única alternativa es irse a un albergue juvenil con habitación y baño compartidos. Lo mismo o peor en Maó e Ibiza.

Las dietas para grupos 2 y 1 son distintas. Claro, es que el caché se mide en función de la jerarquía. Así, un inspector o un subinspector dispondrían de 65,97 euros para pernoctar (justito también) y un comisario o superior 102,56 euros, el doble que un oficial. Debe ser que la comodidad, o el diseño, o la ubicación, o lo que determine la categoría y precio de un hotel, tiene que ir ligada al mando.

Pero la desigualdad se da claramente respecto a las dietas de los políticos baleares, y más aún si comparamos la que incluye la comida de los funcionarios de la Comunidad Autónoma. La asignación pública sube a 120 euros para los diputados de Menorca e Ibiza que pernocten en Mallorca y 60 euros para comidas diarias, más del doble que a un policía. Así, suman 180 euros, que en el caso de diputados de Formentera sube hasta 210.

Para los funcionarios baleares las dietas por trabajo que incluyen la manutención, revisadas justamente este mes y publicadas en el BOIB hace 10 días con un incremento de un 4 % para 2023, suben a 91,83 euros, más del triple que para un policía nacional. Está claro que hay clases laborales y que los funcionarios tienen mucho peso como baza electoral.