Nada manos que700.000 suicidios hubo el año pasado en el mundo. Por lo que hace referencia a España, estos han sido 3.941, según cifras ofrecidas por la entidad Después del Suicidio. Asociación de supervivientes (DSAS). A esta noticia hay que añadir que el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte entre los más jóvenes de España. La noticia causa escalofríos.

¿Qué hace la sociedad ante este hecho? Nada. Y los políticos, menos. Los políticos andan enfrascados en las próximas elecciones y parece ser que es lo único que les importa: quien ocupará la poltrona. Los temas que culpan a la sociedad a penas se nombran en los medios informativos.

Si en el mundo hay gente que se suicida y va en aumento, día a día, es porque estas personas no se sienten amadas. La plenitud humana consiste en amar y ser amado. Hoy, el mundo está carente de libertad. Estamos encorsetados bajo unas normas políticas de partidos políticos que esclavizan, no liberan. A eso el ser humano se rebela. A esta visión contribuyó también la perspectiva atea o anticristiana, así como algunas de las ideologías: liberalismo, nacionalismo y socialismo, entre otras. Está bien clara la definición de Nietzsche: «Dios está muerto. Y lo hemos asesinado». Ateísmo por prescindir complemente de Dios, y nihilista por negar la existencia de la verdad y de un bien que le trasciende.

Siguiendo a estos pensadores, vemos que lo que hoy interesa a la sociedad es lo material y lo material no tiene sentimientos. Solo le importa el dinero. El gran peligro del ateísmo es el del endiosamiento como le sucedió a Hitler y a otros líderes totalitarios. Hay que regresar al amar y ser amado, única forma de ser felices.