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Gracias a los dos millones que aportará el Consell de Mallorca al Real Mallorca para promocionar el turismo, sobre todo el de invierno, hemos sabido que la institución insular no ha cerrado y que sigue operativa. Ya solo por eso vale la pena esta subvención al equipo bermellón, que, recordemos, es propiedad de un empresario norteamericano. Ahora bien, después de alegrarnos de que el antiguo gobierno de Mallorca, que tanto protagonismo tuvo hace años, esté activo, hemos de explicar el auténtico motivo de esta ayuda. No sabemos qué cálculos han hecho sobre el impacto de esta subvención, pero que sepan que cada vez que juega el Mallorca y el partido se televisa (en canales de pago, por cierto) los comentaristas se refieren al equipo como Real Mallorca o equipo mallorquín. Hasta conjunto balear le llaman algunos. Por eso tienen que saber que están pagando por algo que se hace ahora mismo de forma gratuita ya que, a no ser que el Real Mallorca cambie de nombre –lo cual es altamente improbable–, la promoción turística, que también es discutible, apenas tendrá un efecto práctico. Les anticipo que después de los partidos no habrá colas en las agencias de viajes para viajar a Mallorca ni un colapso en las agencias online para comprar billetes de avión con destino a la Isla.

El verdadero motivo para subvencionar al Mallorca con dos millones es electoralista y no turístico. La presidenta del Consell, la socialista Catalina Cladera, busca ganarse con el dinero de todos el afecto de los socios y simpatizantes del club para las elecciones del próximo mayo. Y el PP lo apoya por lo mismo. No quieren perder votos de aficionados del Mallorca. En este caso, la postura más coherente es la de Més per Mallorca y Podemos, pero, no se preocupen, que no dejarán el gobierno del Consell. Fuera de un sueldo público, hace mucho frío.

Hay que reconocer que cuando el PSOE se pone a subvencionar lo hace a lo grande, sin complejos. Ya ocurrió hace unos meses cuando el propio Iago Negueruela no tuvo inconveniente en financiar con 600.000 euros un concierto de Los 40 Principales con dinero de la ecotasa. Otras entidades aportaron también fondos públicos y se alcanzó el millón de euros, la mitad de lo que percibirá ahora el Real Mallorca.

No quiero ser aguafiestas pero no hace mucho tiempo existía una Fiscalía Anticorrupción en Balears que perseguía de oficio subvenciones públicas de cantidades mucho más reducidas de las que percibirá esta temporada el Real Mallorca. Decían que estas ayudas no estaban justificadas y todos aquellos responsables políticos que las concedían eran primero detenidos, podían llegar a pasar días en los calabozos policiales, luego sufrían un calvario judicial durante años y, por último, eran condenados. Con un poco de suerte se libraban de la cárcel si alcanzaban un acuerdo con la entonces Fiscalía Anticorrupción y asumían un delito. Recuerden que el primer político relevante que acabó en prisión fue condenado por un adjudicar un contrato de poco más de 10.000 euros, que los fiscales consideraban que era innecesario.

Imagínense si se aplicase ahora la misma vara de medir de la Fiscalía de hace unos años, aunque ya nos ha quedado claro que hay dos formas de ver los delitos y de hacer las instrucciones según el que gobierna. Apuesto que no ocurrirá nada, pero tampoco vendrá un turista más con este acuerdo con el Real Mallorca.