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Comienza a ser muy complicado entender la política municipal de Palma. Los acontecimientos se van precipitando semana tras semana y los argumentos que utilizan los protagonistas del esperpento palmesano son difíciles de entender desde el puro sentido común. Porque nadie entiende que mientras Neus Truyol sostiene que le piden cuatro años de cárcel por culpa de la extrema derecha sea precisamente Vox, que en las últimas semanas empieza a dar muestras del partido que es en realidad, evita que el pleno del Ayuntamiento de Palma pueda reprobar a Alberto Jarabo, más conocido por sus compañeros como el ‘fracasado’. Cuesta entenderlo, sinceramente.

Yo no sé si Neus Truyol desarrollaba su actividad como okupa (ella presume de ello en su currículum) cuando durante muchos años en Palma se metía en los calabozos a decenas y decenas de dirigentes del PP y UM, ninguno de Més ni del PSOE, por asuntos que, en muchos casos, se archivaron o se fueron diluyendo con el tiempo. Conozco casos de personas que estuvieron hasta tres días en los calabozos de la Policía Nacional o la Guardia Civil, el máximo tiempo permitido, cuyos casos fueron finalmente archivados después de años y años de instrucción y de silencio judicial. Parece improbable que estas actuaciones fuesen dirigidas por la extrema derecha, sino más bien al contrario. Igual Truyol ya no se acuerda, pero sorprende que ninguno de sus compañeros de partido que se concentraron para apoyar a la edil encausada no haga un poco de memoria.

Tampoco debe recordar Truyol cuando ella misma de forma vehemente pedía que Álvaro Gijón saliese de la política cuando fue investigado la pasada legislatura. A diferencia de lo que le ha ocurrido a Truyol, Gijón tuvo que ver cómo detenían a sus padres y a su hermano por un asunto que fue archivado. También Hila, que se presenta como el alcalde de todos cuando en realidad solo piensa en sus votantes y desprecia por su sectarismo innato a los que no le votan, participó en la cacería contra el exedil del PP. No sé si entonces fue la extrema derecha que desde la Fiscalía se persiguió a Gijón y su familia, pero me extrañaría mucho.

A diferencia de lo que haría Truyol en una situación similar de dirigentes de derechas, yo sí respetaré la presunción de inocencia y la posibilidad de que la edil de Més se defienda en los tribunales. No conozco a fondo el asunto de los vertidos de la bahía de Palma, pero la Fiscalía debe tener indicios para imputarle un delito a la concejala nacionalista. También puede ser un problema para Més mantener como candidata a Truyol, aunque no parece que sea el mejor cartel electoral para repetir resultados dentro de un año. Ellos sabrán.

Que la instrucción del caso de los vertidos siga su curso y sobre todo que Neus Truyol no entre en prisión, pero convendría que políticos que cobran un sueldo público no intenten hacernos creer que los ciudadanos somos tontos. Ya está bien de hablar de Franco, de la extrema derecha y de poderes ocultos para tapar la incompetencia. Que cada uno afronte sus decisiones sin utilizar argumentos que solo se tragan sus propios militantes y entidades subvencionadas, pero nadie más. No podemos pedir preparación a esta clase política porque evidentemente no la tiene, pero al menos que no nos tomen por tontos.