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Asistimos a una decadencia cultural sin precedentes, hecatombe de consecuencias calculables que consiste en crear cerebros planos. Desde la ecología, ya no se repueblan eriales como se hacía antes pero nos pasamos el día hablando del cambio climático circular, de Greta (sin garbo) y de la postransición renovable, sostenible y biodegradable: ecocantinela que va desde la cocacola, a los bancos, más los fondos buitre y Buffett y que supone un enorme beneficios para la casta y anticasta que nos cazurrea y que se permite el lujo de exigirnos que no comamos (Garzón II) gorrino o vaca (se cargan la cocina tradicional mallorquina) y que vivamos a base de ensaladas bionaturales con cogollos de proximidad que no siembra nadie (y que vienen de Marruecos); o que no encendamos nunca el aire acondicionado por la guerra de Ucrania (en vez de negociar un buen contrato con Argelia), o que nos duchemos solo bajo la lluvia.

No al cocido, ni al frito, no a la casquería, ni al saïm: todo por un mundo mejor que va a ser tan puro de oxígeno que nos va a matar de tanta pureza y estulticia. La última ocurrencia de esa caterva de sanguijuelas amazónicas que se meten, sin comerlo ni beberlo, en nuestras vida, consiste en revisar la cronología y ver qué contenidos van a estudiar los alumnos de Historia. Es decir, se arrogan el derecho a decidir lo que viene antes y lo que viene después o lo que no viene en ningún sitio; práctica verdaderamente alarmante en una Democracia. Supongo que lo primero será quitar lo de antes y después de Cristo (mejor un antes y después de Ellos), para ir embrollando más la Historia y a partir de ahí ir afinando su distopía cutre. Ni se va a hablar de Manolete ni del Picasso de la tauromaquia, a Picasso lo concentramos todo en el Guernica. Don Quijote, leía libros, menudo pringado, no tenía guosap (y dejó solo a su perro galgo).

La tesis doctoral del Dr. Sánchez, pero si es una gran aportación al pensamiento moderno. De Felipe II, pues a este pendejo ni se le menciona, ni El Escorial, ni los Tercios de Gomorra (con Genaro), ni mucho menos lo de que en su Imperio no se ponía el sol, nadie lo ha comprobarlo; bien es verdad que Felipe II ha sido el político que más ha trabajado en España, lo hacía desde el orto hasta el ocaso, revisando expedientes y dictando pragmáticas. En el caso de Mallorca, así de sopetón, mejor la vida talayótica almorzando (con Obélix) muslos de myotragus que el enorme poso de la cultura romana.

El reino privativo de Mallorca, esa época sí que no nos conviene remover, se van a enfadar nuestros adláteres. No sé cómo habría que enfocar los tiempos de Mayurqa y la entrada a sangre y fuego de Jaume I. Las Germanías fueron maravillosas... y acabaremos con la llegada del hombre a la Luna y al planeta de los simios que es donde estamos ahora y tal vez para siempre. La gallina fue antes que el huevo. Dejan de medir nuestro tiempo, para poder vivir y medir ellos el suyo. De la guerra de Troya para qué vamos a hablar, Ulises no estuvo en Malloca, aunque sí Homero (a través de Costa i Llobera): ¡por fin escuchamos una verdad!