1

Quedamos para liarnos? La pregunta es concisa y clara. ‘Liarnos’ significa besos, abrazos y tocamientos. Está de moda entre adolescentes y se formula sin ningún tipo de preámbulo. Es decir: no es necesario conocerse, ni ser amigos o vecinos o compañeros de clase. Ni siquiera hace falta haberse visto nunca. Son suficientes algunos mensajes en una pantalla, el intercambio de unas fotos que ayuden a decidir si apetece dar el paso, y poner fecha y lugar para el encuentro.
Muerte a la seducción.

Se acabaron las miradas cómplices y las sonrisas furtivas. No están de moda aquellas conversaciones cara a cara que te permitían aproximarte al otro. Se ha borrado de repente todo lo que tiene que ver con la gestualidad, una forma maravillosa de lenguaje no verbal: la chica tocándose la melena mientras sonreía, ese morderse levemente el labio, los cambios de coloración del rostro, el juego de miradas, la risa cómplice. Tengo la sensación de que los jóvenes han perdido mucho por el camino. Ir al grano suele conllevar decepciones, hastío, y sensación de soledad. Curiosa contradicción: se abrazan y besan con una urgencia desesperada que al final les hará sentir más solos. Se trata de huir de un abismo para caer en él.

El primer encuentro de una pareja adolescente para liarse a menudo suele ser también el último porque son historias de usar y tirar. Por lo visto hay un catálogo de lugares donde se encuentran. Como ni siquiera tienen un coche donde refugiarse ( aún no han alcanzado la edad del carnet de conducir), quedan en los lavabos de las grandes cafeterías que frecuentan, o en los párkings. El verano, que siempre aporta alegría al mundo, ofrece la opción de las playas.
Quedan, se lían, en unos casos si te he visto no me acuerdo, a veces deciden tener una relación. Los adolescentes son hijos de su tiempo. Por tanto todo va rápido, vuela. Una relación larga dura un par de semanas. Dejar al otro es sencillo: un mensaje y se acabo lo que se daba. Todo es fugaz, inconsistente, líquido. Todo se les escapa.