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En Sus… pense. Cómo se escribe una novela de misterio, Patricia Highsmith afirma: «Es imposible explicar cómo se escribe un buen libro, es decir, un libro que sea ameno. Pero esto es lo que hace que la profesión de escritor sea animada y apasionante: la constante posibilidad de fracasar». A mi modo de ver, en estas dos frases hay una palabra que resulta clave: ameno. ¿Cómo hacemos para que un libro resulte ameno? Es complicado dar respuesta a esta pregunta. Lo que a uno aburre, a otro emociona, etc.

De entrada diré que la amenidad poco tiene que ver con el tema tratado. Creo que en esto resultaría sencillo llegar a un principio de acuerdo. Mi intuición me dice que ese resultar ameno apunta a dos cuestiones preliminares. 1) Ser capaces de dotar a nuestro fraseo de ritmo, de juego. 2) Incorporar a la escritura elementos visuales inesperados, pequeños fuegos de artificio. Con estos ingredientes, de las instrucciones de montaje de un mueble de Ikea podemos hacer algo ameno. Ya tocaremos en otro artículo temas de actualidad, o de mayor interés… Aunque diría que si me lee es porque en su interior guarda un escritor secreto. Otro día hablamos de los escritores secretos.