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La vida nos da sorpresas y el futuro no es nunca como lo habíamos imaginado. Esto es más antiguo que el Quijote, donde por cierto no sale la expresión «Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras». La expresión proviene del Cantar del Mío Cid («Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras»). Seguro que ni don Quijote ni el Cid imaginaron nunca el fenómeno del botellón. Nosotros escandalizábamos a nuestros padres organizando guateques con chicas y con bebidas alcohólicas, poníamos discos en un tocadiscos portátil y saltábamos al ritmo del rock and roll y hasta del twist o la yenka, un baile ridiculísimo. Cuando lográbamos besar a una chica en un rincón éramos atrapados por su madre, que vigilaba a su pupila. Cosechábamos una ristra de noes en los bailes locales, estoy cansada, y luego resultaba que todas estaban cansadas, sentaditas contra la pared, porque las costumbres y el qué dirán impedían desmadrarse. Nosotros no imaginábamos que nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, iban a desmadrarse de verdad.

Pero es que el botellón es ya una costumbre del siglo pasado. Los jóvenes se reúnen en plazas, parques o playas para beber y charlar. A veces se reúnen hasta miles de jóvenes bebiendo en botella o tretra brik, algo que está al alcance de sus bolsillos. La cosa a menudo deriva en vandalismo y en protesta de los vecinos, que no pueden dormir tranquilos.

A veces se organizan competiciones de macrobotellones, a veces se celebran fiestas de la primavera o navidades con botellón, celebraciones que en algunos países son perfectamente legales, aunque recientemente se les están yendo de las manos. Desde luego que estos chicos y chicas no tienen ‘suegra’ que les vigile en un rincón, porque a veces el alcohol calienta tanto las sangres que terminan desnudos. Playa, sexo, alcohol y desenfreno –actos vandálicos, desnudos, drogas y peleas–. Aunque en Barcelona uno se puede pasear desnudo por la calle, pero no hacer botellón. Desde luego que si don Quijote viera esto diría lo de «cosas veredes», aunque la frase no esté en la novela de novelas que escribió Cervantes.