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El Quad e Aukus son términos diferentes con contenido también diferenciado, pero los dos procesos buscan el mismo objetivo: acabar con la hegemonía de China en el Indopacífico. Este panorama abre la posibilidad de un nuevo orden mundial, donde la Unión Europea se ha quedado descolgada. El enfado diplomático de Francia en las últimas semanas es un buen reflejo de ello.

El diálogo de seguridad cuadrilateral llamado Quad lo conforman Estados Unidos, Japón, Australia y la India. Este foro de alto nivel existía desde el 2007. Años más tarde intentó revitalizar a Donald Trump y no lo consiguió. Hace seis meses empezaron los primeros contactos de la nueva Administración estadounidense para activarlo y encontraron en la última Asamblea General de Naciones Unidas el terreno perfecto para su puesta en escena. El objetivo formal de este grupo es el despliegue de la red 5G, luchar contra el cambio climático, la pesca, suministros de semiconductores y la salud global a través de la donación de mil millones de vacunas contra la COVID-19 hasta finales de 2022.

El pacto tripartito de seguridad Aukus, anunciado hace dos semanas entre Estados Unidos, Reino Unido, Australia, supone un dique de contención al expansionismo chino en el Indopacífico y una respuesta a la mala imagen que dejó Estados Unidos con su salida precipitada de Afganistán. Este pacto traslada al Indopacífico como la nueva zona del orden mundial para el siglo XXI, convirtiendo a Taiwán en el pivote de la alternancia en el liderazgo geopolítico internacional. La primera iniciativa bajo el paraguas de este acuerdo será la entrega de submarinos de propulsión nuclear a Australia. Este pacto tiene como objetivo la colaboración trilateral en materia de inteligencia artificial, ciberseguridad, tecnología cuántica aplicada al armamento naval.

China no se quedará con los brazos cruzados ante los nuevos movimientos en la zona. Por un lado, trabaja para mejorar su capacidad defensiva pero también utilizará su palanca económica, inversión directa, acuerdos comerciales como instrumento privilegiado de su influencia. El poder militar de Estados Unidos es bien conocido, pero no hay que olvidar que el gigante asiático posee más de un billón de dólares en bonos del Tesoro americano. La posibilidad de desacelerar la compra o la venta de parte de su cartera preocupa a más de uno.

El nuevo mapa geoestratégico mundial puede dejar la Unión Europea desplazada a segundo plano. El alto representante de la UE para los Asuntos Exteriores, Josep Borrell, reconoció que desconocía el establecimiento de las nuevas alianzas. Ahora más que nunca toca reabrir el debate europeo sobre la autonomía estratégica.