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El Papa, representante de Dios en la tierra, se vacunó en su día contra la COVID-19. Y como Dios está con el Papa, yo creo que Él también se habrá vacunado. Muchos otros líderes mundiales están también vacunados: López Obrador , Angela Merkel , Joe Biden , Benjamin Netanyahu , Sebastián Piñera , Boris Johnson , la reina Isabel II … Por eso digo que Dios estará vacunado, porque es el líder supremo. Además, estos días se habló de que el rey de España también se ha vacunado en el turno que le correspondía.

Y yo digo, si el Rey tuvo que hacer cola, aquel anciano venerable, de cabello y barba blancos que vestía una túnica y llevaba un triángulo con un ojo en la frente que vi en la cola de Pfizer debía de ser Dios. No importa que usted también lo viera en la cola de Pfizer de Palma y que otros lo hayan visto en Dubái, Madrid, París, Londres, Ámsterdam, etc. Los de Ámsterdam dicen que le vieron llegar en bicicleta y que en lugar de túnica llevaba una camiseta del Ajax. Pero los del Madrid aseguran que estaba en la cola del hospital de Ayuso con una camiseta del Real Madrid, que por algo son blancas, inmaculadas, sin pecado concebidas… Pero eso no importa, ya saben que Dios es ubicuo, como los Reyes Magos, que descargan juguetes al unísono en todas las ciudades del mundo.

Lo que pasa es que los humanos somos tan desconfiados que algunos para vacunarse quieren ver primero a los políticos, a los famosos y hasta al mismo Dios. Desconfiados y miedosos: los hay que dicen que la vacuna modificará nuestro ADN humano, otros que la vacuna interfiere en la sexualidad, otros que las vacunas se han ideado con excesiva rapidez, otros que la vacuna no protege contra el coronavirus, otros que tiene muchos efectos secundarios, otros que ya tuvieron el coronavirus y ya están inmunizados, otros que prefieren ver primero los resultados en los demás, etc. Bueno, yo llevo puestas las dos vacunas de Pfizer y no he tenido ningún efecto secundario ni lo he pasado mal en ningún momento. Claro que yo no soy Dios, ni siquiera soy Messi