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El Tribunal Supremo acaba de anular las medidas del Govern de mantener el toque de queda tras el estado de alarma y ha dejado claro que, con los datos epidemiológicos de Balears, estas duras limitaciones no estaban justificadas en ningún caso. Tampoco tenía razón alguna el gabinete de Armengol de prohibir las reuniones en domicilios, unas medidas durísimas que finalmente ni siquiera han conseguido el objetivo de sacar a Balears de la lista ámbar de los británicos para que lleguen turistas.

El Ejecutivo de Armengol se ha mantenido mucho más cómodo en las restricciones que en combinar economía y sanidad, como han hecho en Madrid, donde desde hace meses se puede cenar y comer en interiores de restaurantes y han intentado que los ciudadanos, dentro de lo posible, puedan vivir lo más normalmente posible una situación traumática. No hace falta recordar el resultado electoral de Madrid y cómo el término libertad ha sido apropiado por Ayuso y el PP para ganar por una mayoría aplastante (y casi absoluta) las elecciones.

En cambio, el Govern de Armengol ha seguido una táctica diferente. Ha optado por las restricciones para poder alcanzar la normalidad en verano, una postura que tiene sentido si finalmente se cumplen los objetivos, pero lamentablemente los británicos siguen sin poder viajar a Balears. Con una patronal entregada y dócil, el Ejecutivo balear no solo crea expectativas falsas sobre el turismo británico –como Negueruela en el Parlament– sino que no tiene ni la más remota idea de lo que pasará en las próximas semanas. En esta última ocasión, según Armengol, la culpa es de la cepa india que afecta a Gran Bretaña, pero la legión de asesores deberían informar a la presidenta que Portugal, por ejemplo, ha pasado de la lista verde a la lista ámbar por haberse registrado en el país luso un caso de la variante de Nepal. En cambio, ahora la culpa de que los británicos no lleguen a Balears no es de Ayuso sino de la variante india, según el Govern, pero en realidad es que el Gobierno británico desconfía de las regiones donde el nivel de vacunación es tan bajo. La culpa siempre es de los demás, ya saben.

Pero el tema central de esta semana son las libertades perdidas. Yo entiendo que el Govern tenga su estrategia, supongo que con una base científica y documentada, pero me sorprende sobre todo la postura del Tribunal Superior de Justicia de Balears, que en contra de la doctrina utilizada en casi toda España ha dado por buena la limitación de libertades. El mismo tribunal, recuerden, que cuestionó que se diesen un par de horas más a la semana de inglés en los centros de Balears y suspendió el TIL ha aceptado que los ciudadanos tuviesen que estar encerrados primero a las once y luego a las doce coartando las libertades, casi nada, y provocando daños económicos irreparables a miles de empresas de las Islas. Puede parecer un tema menor para muchos, pero ningún gobierno en la historia autonómica de Baleares se había atrevido a coartar las libertades de sus ciudadanos de forma ilegal. Con el ruido y lo indignados que estaban los que ahora gobiernan con la ‘ley Mordaza’ y la ley de símbolos balear y ahora resulta que nos han coartado nuestras libertades ilegalmente. Y con el visto bueno de los algunos jueces, pero tranquilos que no pasará nada. En realidad, nunca ocurre nada.