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A lo largo de todos estos meses de pandemia, han sido muchas las formas en que los economistas y miembros del Gobierno han dado forma gráfica a la recuperación de la economía. Al principio se habló de una caída muy intensa de la actividad para alcanzar después una recuperación también muy intensa, es decir, en V. Se nos dijo también que no había que descartar una W; es decir, un fuerte desplome y una gran subida, pero seguida de otra brutal caída y otra enorme recuperación. Luego vinieron los más creativos. Los que nos hablaban del símbolo de Nike o de la lámpara de Aladino como el ministro Escrivá. Se puede decir que, finalizado el primer trimestre de 2021, un año después del comienzo oficial de la pandemia y del brutal confinamiento, no se han cumplido ninguna de las predicciones y estamos de nuevo en una doble recesión. El último trimestre de 2020 acabó con una caída del PIB del 0,4 % y el primero de 2021 con una bajada del 0,5 %. La lámpara de Aladino tendrá que esperar aún bastante tiempo para hacer su magia.

La última EPA sigue mostrando un mercado de trabajo donde entre los parados, los inactivos, los que están en un ERTE, es decir, los que quieren trabajar y no pueden por múltiples razones, los que no trabajan se acercan a los seis millones de personas. Sin olvidar que más de 1,2 millones de familias tienen a todos sus miembros en paro y el desempleo juvenil ronda el 40 %. Al presidente del Gobierno le ha parecido que estas cifras demuestran que la recuperación está en marcha, porque 65.800 personas han dejado de estar paradas cuando se han destruido 137.000 puestos de trabajo y ya en abril hay 450.000 autónomos que siguen cobrando la prestación por cese de actividad. Pedro Sánchez sigue fiando todo a la vacunación y al dinero de Europa. Sin embargo, su plan de reconstrucción, al menos lo conocido, sigue siendo un bluf, sin concreción y sin reformas de calado como la de las pensiones.