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Las comunidades autónomas gobernadas por el PP, entre ellas Baleares, han optado por no emitir este viernes en el Consejo interterritorial su voto sobre el Plan Antitabaco del Ministerio de Sanidad. El Govern no apoyará este plan y fundamenta su decisión en la falta de concreción de algunas medidas, especialmente en lo relativo a la memoria económica y la financiación de las actuaciones previstas. La prohibición de fumar en las terrazas es otro punto que tampoco convence al ejecutivo autonómico, que pretende un documento más consensuado y que sean los empresarios los que se adhieran a los espacios libres de humos. También alegan que faltan incentivos fiscales para compensar las medidas que se pretenden aprobar. En cualquier caso, parece precipitado que Madrid dé a las comunidades tan poco tiempo para decidir sobre la prevención y el control del tabaquismo.

El consumo entre los jóvenes.

La realidad es que el consumo de tabaco entre los jóvenes no desciende a los niveles deseados por las autoridades sanitarias y Baleares, en este sentido, no es una excepción. En las Islas, según datos publicados el año pasado, el 27,5 % de la población de entre 14 y 65 años es fumadora. Los jóvenes prueban el tabaco a los 16,8 años, dos meses más tarde que la media estatal, pero se enganchan a los 18,3, algo antes que el resto.

Medidas claras.

Las enfermedades derivadas del consumo de cigarrillos son tantas y tan peligrosas que el Gobierno debe seguir actuando para combatir esta lacra. En Baleares el tabaquismo causa el 38 por ciento de las muertes en hombres y del 25 por ciento en mujeres, especialmente por enfermedades cardiovasculares y distintas clases de cáncer. Como ya es habitual, la política vuelve a infectar demasiadas cosas y será imposible consensuar acuerdos, aunque se trate de la salud de todos.