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El Ajuntament de Palma continúa en el ojo del huracán después de que ayer la Fiscalía solicitara cuatro años de prisión para la actual regidora de Model de Ciutat, Neus Truyol (Més), por la comisión de un presunto delito ambiental. El Ministerio Público sostiene que, como presidenta de Emaya en la pasada legislatura, permitió durante su mandato vertidos contaminantes a la bahía de Palma; aun a sabiendas del grave peligro para el medio ambiente e incluso para la salud de los seres humanos, asegura la Fiscalía en su escrito.

Nueva crisis.

Sin entrar a valorar si la petición del fiscal es del todo desproporcionada, el mero anuncio de la misma vuelve a situar al alcalde José Hila en un plano de presión política y mediática. Otra vez sus socios... El escrito de la Fiscalía concatena con la polémica que envolvió la organización de la Pride Week y que obligó a Hila a destituir a los ya exregidores de Podemos Sonia Vivas y Rodrigo Romero; ambos sumamente críticos con la gestión de Neus Truyol en Cort. Además de la inestabilidad que provoca y las eventuales réplicas que ésta pueda tener en otras instituciones, la situación procesal de la regidora de Més otorga valiosa munición a la oposición.

Presunción de inocencia.

De aquellos episodios del pasado deberían todos los grupos políticos con representación en Cort, incluso en el resto de instituciones, tomar consciencia de que hasta que se celebre el juicio y se dicte una sentencia firme que demuestre lo contrario, Neus Truyol y el resto de procesados son inocentes de los presuntos delitos por los que se les investiga. No sirven de justificación los sucesos vividos. El caso de Álvaro Gijón, que ni siquiera llegó a ser juzgado pero sí sometido a un duro escarnio público, quizás sea un buen ejemplo. En política no todo vale, aunque a los propios políticos les cueste entenderlo y aceptarlo.