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El presidente Pedro Sánchez encargó a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, la dirección de la política energética de España que se ha transformado en una sucesión de problemas y un enorme quebradero de cabeza para el Gobierno PSOE-Unidas Podemos. La razón se halla en el encarecimiento del precio de la luz y en la subida de los carburantes en un escenario de inflación que provoca la pérdida de poder adquisitivo, la caída del consumo y malestar social entre las familias y consumidores.

Sánchez anunció el sábado que bajará el IVA de la electricidad del diez al cinco por ciento. La decisión supone una enmienda a la totalidad a la ministra Ribera, quien hace dos semanas calificó de «insuficiente y cosmética» esta reducción de impuestos propuesta por el Partido Popular. Al mismo tiempo, el Gobierno ha dado marcha atrás a la tramitación del Fondo de Sostenibilidad del sistema eléctrico que puede bajar la luz, pero también encarece los carburantes entre siete y ocho céntimos el litro.

Marc Pons, jefe de gabinete.

A pesar de estas rectificaciones, la vicepresidenta tercera dice no sentirse desautorizada en un escenario de cambio de criterios y cuando el tope al gas no ha cumplido las expectativas anunciadas. Teresa Ribera cuenta como jefe de gabinete con el menorquín Marc Pons, que en febrero del 2021 salió del Govern Armengol para incorporarse al Ministerio para la Transición Ecológica. Pons entró en la ejecutiva federal del PSOE tras el último congreso y hoy es el secretario para la Transición Ecológica Justa.

Política energética eficaz.

La reducción del IVA de la luz, rechazada por Ribera; los pobres resultados del plan con la UE para bajar el precio de la luz; y la suspensión de dos leyes promovidas desde este Ministerio ponen en el disparadero a su titular y también al jefe de gabinete. Porque la ministra en el Gobierno y Marc Pons en el partido han de gestionar con eficacia la política energética.