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El Partido Popular de Baleares dio este sábado un importante golpe de efecto en su congreso regional al elegir, como única candidata, a Marga Prohens nueva presidenta. Lo hizo, además, arropada por la totalidad de la cúpula nacional de la formación y los líderes regionales más destacados. Se trató, por tanto, de la escenificación del cambio de ritmo político que quieren imprimir los conservadores en el segundo tramo de la legislatura. El objetivo no es otro que volver a ser la fuerza hegemónica en las principales instituciones de las Islas, un patrimonio que hundieron al unísono la nefasta gestión de José Ramón Bauzá en el Consolat de Mar y los casos de corrupción protagonizados por destacados dirigentes estatales.

Un punto y aparte.

La llegada de Prohens a la dirección regional del PP supone dejar atrás la dura etapa a la que tuvo que hacer frente su predecesor, Biel Company, encargado de gestionar los momentos más delicados de la formación por sus resultados adversos en las urnas. La unanimidad del cónclave refleja la voluntad de recuperar el protagonismo político y social que siempre ha caracterizado al PP; un registro que abre una nueva fase en las relaciones de las principales instituciones de las Islas, la mayoría de las cuales están gobernadas por la izquierda.

Altavoz en Madrid.

La nueva dinámica que pretende imprimir Marga Prohens a su labor como presidenta del PP balear viene muy condicionada por su condición de diputada en el Congreso e integrante del núcleo duro del grupo parlamentario. Es una posición idónea para llevar al debate nacional las cuestiones de Balears. Es una baza que a su principal adversaria, la socialista Francina Armengol, no le será fácil neutralizar. Con todo, el principal activo de la nueva líder del PP es, sin duda, la unanimidad y los apoyos con los que llega a la dirección; un punto de partida muy diferente a los últimos años.