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Más de 900 personas ya han solicitado en Baleares el certificado digital europeo, también denominado pasaporte COVID, que el IB-Salut activó el jueves. Es un documento que facilita la movilidad con el objetivo de posibilitar los viajes de ocio y las vacaciones. Entrará en vigor el 1 de julio en la Unión Europea, pero los países comunitarios pueden utilizarlo de forma voluntaria en una prueba piloto a la que se ha sumado España.

Este certificado, que permite la libre y segura circulación en la UE, es gestionado desde una plataforma digital interoperativa que identifica quienes sido vacunados, los que cuentan con una PCR negativa y aquellos que, tras superar la enfermedad, han adquirido anticuerpos. Informa sobre la inmunización y describe la dosis administrada con las vacunas autorizadas por la Agencia Europea de Medicamentos: Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen.

Cuando el virus no conoce de fronteras.

Es un pasaporte que, al recuperar la movilidad, garantiza el desplazamiento entre los países de la UE y evita las cuarentenas a quienes demuestren no estar infectados. Pero el Govern advierte que no se puede utilizar para los viajes entre las autonomías españolas. O sea, es válido para las rutas internacionales pero no se aplica a los trayectos nacionales al seguir en vigor la exigencia de distintas restricciones y controles. Si el virus no conoce fronteras, ¿por qué el pasaporte COVID sirve para viajar a Düsseldorf, Roma y París pero no se puede utilizar para ir a Madrid, Valencia y Barcelona?

Acelerar la campaña de vacunación.

No se comprende este contrasentido cuando aumenta el interés del turismo nacional para Balears, un destino muy demandado por los españoles. La prioridad continúa siendo acelerar la campaña de inmunización en las Islas, ya que Balears sigue en la cola de vacunación en España y tiene ahora unas 100.000 dosis en la nevera. Debemos ser un destino seguro porque atractivo ya lo somos.