Nos reunimos con vecinos del bloque de la calle Emili Darder, número 53, de Palma, un bloque de 29 viviendas. Según nos cuentan el presidente y el vicepresidente de la citada comunidad, la situación que viven desde hace años es cada vez más complicada y eso que la han denunciado a Cort, pero ha servido de bien poco por no decir de nada.
Primer problema. Los locales de los bajos tienen su propia subcomunidad. Eso significa que Emaya no puede limpiar toda la zona de los soportales, puesto que una parte del área corresponde hacerlo a los propietarios de estos locales. Como no la limpian, está hecha una porquería. En ella hay desde heces a orines de perros y humanos. Al no ser retirados, se resecan, dejando manchas y olores.
Por esta puerta de la calle Emili Darder es por donde entran y salen los okupas.
Segundo problema. Hay días que sobre la acera de los soportales de los citados bajos pernoctan okupas. Durante el día desaparecen dejando el colchón y sus enseres (comida, ropa, bolsas, etc) a la vista de todos.
Tercer problema. Dicha acera, sobre todo por las noches, se convierte en un aparcamiento de motocicletas, que, además de ocupar un espacio peatonal, ensucian el área. Algunos hasta cambian el aceite de las motos ahí. Y ahora los vecinos temen que cuando abran un gimnasio en un local de los bajos se incremente el número de motos aparcadas. Así, la ocupación y el riesgo de ser atropellados también aumentarán.
Cuarto problema. Las motos, para llegar hasta este lugar, no solo invaden la acera, sino que circulan por ella. Crean inseguridad a los transeúntes y a los vecinos. Consideran que el Ayuntamiento y la Policía Local deberían prohibir y sancionar esa circulación aplicando el Reglamento General de
Quinto problema. En un tramo de la acera de la calle Emili Darder y en otro de Industria, en varios locales, huele a marihuana, mezclado con olor de ambientador. Los vecinos del lugar cuentan que hace unos meses se entrevistaron con el inquilino del local de la calle Emili Darder, quien comunicó a estos que su actividad es la de «club social». Al ser preguntado si tenía permiso para desarrollar tal actividad, alegó que sí. Los vecinos, indagando a través de la administradora, averiguaron que dicho local no tenía ningún tipo de licencia de apertura de actividad. Dicho descubrimiento se comunicó al inquilino, que cerró la actividad por cautela, hasta conseguir los permisos oportunos del Ajuntament. Hasta el día de hoy, el citado local permanece cerrado sin actividad. Una vecina que vive encima del local fumadero de la calle Industria nos contó que había días en los que el olor de maría que se desprendía entraba en las viviendas siendo insoportable.
Sexto problema. El chaflán que hay en la confluencia de Industria con Emili Darder, que fue una oficina de La Caixa, es ahora un local okupado. «Los okupas no son violentos», cuentan los vecinos, pero continuamente están haciendo obras en él, «dando tantos martillazos que el día menos pensado, los que vivimos encima, nos venimos abajo», dice una vecina que vive por encima de local okupado. Añade el presidente de esa comunidad «que pensamos que, por lo visto, para asearse han instalado un plato de ducha o una bañera y, como el desagüe no da abasto, la humedad empieza a notarse en las paredes del párking que está debajo». El local okupado tiene dos accesos, uno de ellos a través de una puerta enrejillada. Dicha puerta estaba abierta, pero al rato había sido cerrada, señal de que el local está okupado.
Séptimo problema. En la zona no se ven policías «y eso que el cuartel de Sant Ferran está a quinientos metros de aquí», apunta el vicepresidente. Es más –añade otro vecino–, «al policía de barrio, como no lo vemos, pensamos que igual se ha cambiado de zona porque por aquí no le hemos visto desde hace años».
Octavo problema. Los vecinos cuentan que han denunciado la situación en Cort desde principios de siglo XXI y lo han hecho en numerosas ocasiones. Los locales, 30 años después de tener su final de obra, no están acabados, ni interiormente ni en las fachadas, que están con bloque de bovedilla. Esto último –consideran– que no es correcto, ya que –insisten– no están terminados según el proyecto de obra presentado al Ayuntamiento.
Como hay tres bloques más, hablaremos con sus vecinos a ver si tienen algún problema más que añadir.
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