Cuando la clase de baile se imparte en la calle

En esta ocasión, alumnos y profesores del Tándem Club de Swing eligieron un lugar de Ciudad Jardín para dar rienda suelta a sus conocimientos de baile.

TW
1

Hace unos días, un grupo de personas bailaba en una explanada de Ciudad Jardín al son que marcaba la música emitida a través de unos bafles conectados a un ordenador. A decir verdad, los bailarines tenían buen nivel. Nadie improvisaba nada; todos sabían moverse muy bien, muy compenetrados unos con otros.

Y es que, según nos enteramos luego, los bailarines son alumnos del Tándem Club de Swing, perteneciente a la Asociación Cultural Swing Tap Mallorca, con sede en la calle Arxiduc Lluís Salvador, 122, ya en la barriada de Son Oliva. El club lo regentan Ana Subirana y Basilio Gonzáles, que, además, son profesores de baile en algunas de las seis modalidades –las que estuvieron bailando en el Coll–, a saber: lindy hop, claqué, balboa, rock, jazz step y electroswing con base electrónica. Son modalidades que ahora mismo están muy de moda en Europa, de ahí que tienen mucho tirón. Bastaba ver la gente que bailaba estas variantes o se apunta para aprenderlas.

ppbai2.jpg

En uno de los descansos, pedimos a Basilio González que nos hablara de su club de baile, de la gente apuntada en él y de cuáles, en general, son las preferencias de los alumnos.

«Como habrá podido ver, son alumnos de edades distintas. Generalmente, se suelen apuntar a una o a varias modalidades, con la particularidad de que, a la hora de bailar, hay chicos que hacen de chico y también de chica, siendo uno/una el líder, o el que marca el paso, y el otro/otra el/la follower, que es quien se deja llevar. Y es que lo suyo es que todos los bailarines sean líderes y, al mismo tiempo, followers. Y en cuanto al número de alumnos, ahora tendremos, en total, unos 300 en edades comprendidas entre los 22 y 70 años, siendo la media los 40 años. Y es evidente que bailan, o aprenden a bailar, porque les gusta y también porque, aparte de que les gusta, hacen ejercicio».

Aparte de las clases que reciben en la escuela, una vez al mes, que generalmente suele ser en domingo (en invierno a mediodía y en verano por la tarde), realizan la actividad en la que les sorprendimos días atrás, una actividad al aire libre, en la que, además de socializar y pasárselo bien, dan rienda suelta a sus conocimientos, «con la particularidad, además, de que si uno/una cumple años, todos, uno tras otro, bailan con él/ella, a modo de felicitación».

Por otra parte, este club, desde hace 17 años, dirige y organiza el Festival Internacional de Calqué Tap On Mallorca; los 12 primeros años celebrado en Barcelona, y los cinco últimos, en Palma. «Se trata de un festival importante, ya que participan grandes bailarines de prácticamente toda Europa y de Estados Unidos». Aquí en Palma se suele hacer la Gran Gala en escenario del auditorio del conservatorio.

¿Cómo puede uno ingresar como alumno de este club para convertirse en un buen bailarín y disfrutar de jornadas cómo esta? Basilio nos da la web del mismo: www.tandem-club.com. «Ahí está toda la información», dice.

Suelos del casco antiguo que precisan arreglos

Una vez más, vamos a insistir en que habría que mejorar el estado del piso de algunas de las calles y plazas del casco antiguo de Palma, no por la mala imagen que producen sino porque ya les toca y también por lo que está mal, si no se remedia, tiende a empeorar, como está ocurriendo ahí.
Por ejemplo, notamos al pasar por la calle de la Almudaina, a la altura del edificio que alberga Cultura de Cort, que el piso de piedras, unidas por cemento, en algunos tramos no solo está perdiendo el cemento, sino que se está hundiendo. Levemente, pero si se pisa, se nota que está un pelín por debajo del nivel. Pues lo dicho, todo lo que está mal, si no se remedia, va a ir a peor.

ppsue1.jpg
Casi delante del negociado de Cultura de Cort

Algo parecido podemos decir del tramo de la acera que discurre por delante del edificio del Consell de Mallorca, bordillo incluido, en la que saltan a la vista varios de los ladrillos que la forman que están rotos, algunos muy rotos, por lo cual podemos aplicar lo dichos: que lo que está mal, si se deja, seguro que empeora su estado.

También en Cort

Por último, entrando en la plaza de Cort, nos encontramos, sobre todo en la zona no adoquinada, con lo mismo: numerosos ladrillos rotos, algunos produciendo el efecto surf cuando los pisas.
Este asunto lo denunciamos ya a principios del verano pasado, pero sin resultado, puesto que las cosas están algo peor que entonces, todo por lo que está mal, sino se arregla, puede empeorar.

ppsue.jpg
Igualmente deja mucho que desear parte del piso de la Plaza de Cort al que uno, al echarle una mirada, nota que está bastante deteriorado.

Naturalmente, nos extraña a muchos que la plaza de Cort, por la que pasan a diario, además de miles de turistas, casi todos los políticos de los distintos partidos, es decir, políticos del equipo de gobierno municipal y de la oposición, no hayan decidido poner en condiciones ese piso.
Pues eso... Que no hay nada más que añadir.