«A más conocimientos, más humildad»

Kika Mas, o cómo llevar lo aprendido a la práctica viajando a las fuentes

Kika Mas, de cada viaje, además de escribir la experiencia vivida, se trae un recuerdo. | Click

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A través del colega Miguel Such conocí a Kika Mas. «Llámala, habla con ella. Es una gran profesional del mundo de la Naturopatía, además de gran viajera, lo cual la ayuda a llevar la teoría aprendida a la práctica, y así entenderla más». La llamé, quedamos en vernos por la tarde, en un hueco que tenía en su agenda, y, llegado el momento, sentados en torno a una mesa, la escuché.

De entrada reconoció que ha estudiado e investigado mucho, pero como le gusta llevar todos sus conocimientos aprendidos a la práctica, o lo que es lo mismo, «llevar la teoría a la realidad –aclara–, he viajado a las fuentes de esa teoría, lo cual, a veces, me ha supuesto hacer largos recorridos. Y eso lo aprendí viendo un vídeo de una canción de Gloria Stefan, del que me impresionó las imágenes del Machu Pichu que aparecían en él… Sí, me impresionó tanto, que al día siguiente compré el billete y viajé hasta allí».

Espíritu de aventurera

Tenía 23 años, y «desde entonces, además de seguir visitando Perú, he hecho muchos viajes alrededor del mundo. Y en Perú me he entrevistado y he vivido con los indígenas en sus poblados, llevando a la práctica, guiados por ellos, sobre todo por el abuelo Vidal, que es el máximo representante de las tribus indígenas, muchas cosas que aprendí en los libros en cuanto al poder de las plantas y de la Naturaleza en sí, y también otras prácticas que no están en los libros. Esta semana vuelvo a viajar allí para hacer un documental con el fin de darles voz, y así para mostrar al mundo cómo son, lo que hacen y cuáles son sus cocimientos, y, además de eso, para recibir la herencia de los conocimientos del abuelo Vidal y, al mismo tiempo, continuar su obra. En principio, cuando me lo propuso, le dije que no podía, «que no es mi cultura» –le repetía–, por eso lo rechacé durante muchos años, tantos como 26. Pero él me convenció de que sí, y acepté ¿Que qué dicen los otros que están con él respecto a mí, extranjera y no indígena? Pues dicen que bien, que sí… Y yo lo entiendo, porque habiéndolos tratado durante años, sé que a mayor altura en cuanto a conocimientos, mayor humildad. De hecho, cuando se reúnen lo hacen en círculo, todos a la misma altura, incluso el jefe, que lleva el bastón sagrado como símbolo de que lo es, pero nada más. Y si él, que es quién ostenta el poder, ha decido que sea su heredera es porque está convencido de ello, cosa que también entienden los demás. Y yo… Pues voy a seguir trabajando y divulgando su obra, lo cual me obligará a viajar a donde están ellos, lo cual me servirá para enriquecerme en cuanto a conocimientos. Por otra parte –subraya– este documental servirá también para desenmascarar a ciertos chamanes que van por la vida con una túnica o con plumas, como tales, pero que no lo son».

Amante de la lectura

Como hemos dicho, Kika, que no quiso dedicarse al Turismo, como le propusieron en casa, ha estudiado mucho a lo largo de su vida, no solo las asignaturas de los cursos, sino que, además, ha investigado en otros libros y ha ido a las fuentes y a poner en práctica la teoría aprendida. Y si eso la ha obligado a viajar, lo ha hecho. Por ejemplo, durante la pandemia, viajó a la isla de Cos, en Grecia, dónde nació y vivió Hipócrates, padre de la nueva Medicina, puesto que cambió la mentalidad respecto a ella, lo cual le ayudó mucho por ser un gran viajero. «Y en esos momentos fui allí porque mi corazón me guió con el fin de buscar soluciones, a la vez que, hablando con la gente, aprendí muchas cosas que no están en los libros. También pude visitar el Azclepiun, que es un templo construido en honor al dios de la Medicina, y a la vez considerado como el primer hospital del mundo, dónde se aplicaron las primeras artes de la curación y de la denominada Medicina de Hipócrates, de la que soy especialista. Se trata de una medicina tradicional, que nació en Egipto, siendo su fundador Hipócrates. Por supuesto, a través de mis viajes por todo el mundo también he adquirido muchos conocimientos, pero la medicina que aplico en mi consulta es esta, la de Hipócrates».

Perder el miedo viajando

Entre otras muchas cosas, el viajar la ayudó a perder el miedo, primero cuando un indígena boliviano, habiendo viajado a su país, le propuso ir a conocer la Montaña Medicina, a donde llegó a través de la carretera más peligrosa del mundo, estrecha, sin asfaltar, y con un alto y largo precipicio en uno de sus lados. Pasó mucho miedo, pues al menor fallo podían caer por el acantilado. Pero logró llegar. También pasó miedo haciendo el Camino de Santiago, sobre todo por las noches, pues lo hacía sola. Un recorrido de más de mil kilómetros, eh. Siempre viendo por las tardes ocultarse el sol por detrás de las montañas y luego caminando en la oscuridad. Eso cada día hasta que, ¡por fin!, vio que se ocultaba en el horizonte, como sumergiéndose en el mar, lo cual significó que había llegado a Finisterre, final del camino, pues no quedaba más de este. También pasó miedo cuando en Perú hizo lo que los indígenas denominan Búsqueda de visión, que es una tradición de los indios Lacota, consistente en quedarse cuatro días y tres noches en la montaña, sin comer ni beber, «pero al mismo tiempo aprendiendo, dejando que esta te diga lo que has de hacer en el futuro con tu vida. Todo esto –añade–, hace que aprendas a que el miedo no te bloqueé, pues te das cuenta de que estando sola no pasa nada, salvo que estás sola. Pero, para llegar a este punto, has de llevarlo a la práctica, ver que las cosas a veces no son cómo te las cuentan, sino como tú las ves. Y que si son complicadas, intentándolo las puedes superar. A mí, esta experiencia, o búsqueda de dicción, en la que, como te he dicho, aprendí otras formas de entender la vida y saber organizarme a lo largo de ella, me animó a llevar gente a lugares sagrados de la tierra, que es un poco lo que hago organizando viajes transformadores por todo el mundo».

El diario de Kika

Aparte de ver y experimentar, Kika, en sus viajes, escribe diarios sobre sus vivencias en ellos, trayéndose también recuerdos en forma de objetos, como dibujos hechos por los nativos o plumas, o signos de ciertas tribus que visita, que guarda cuidadosamente en una estantería, y que son parte de su vida, todo por llevar a la práctica y/o experimentar lo que ha aprendido en los libros, o en las fuentes que haya consultado, además de haber sabido enfrentarse a miedos, a los que ha vencido.
¡Ah, bueno…! También, en una de las veces que estuvo en la India, «tuve la oportunidad de conocer a Vicente Ferrer, quién me ayudó a cambiar la percepción del mundo».