Aunque por fuera puede parecer muy bonito, una vez que entras y bajas las escaleras te puedes encontrar con sorpresas. | R.L.

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Semanas atrás les hablamos del parque Wifi de Palma. Y más en concreto de las escaleras que comunican esta zona con los aparcamientos que hay debajo de ella, así como de la falta de vigilancia que tiene el lugar tanto en el exterior como en el interior. Les contamos que un desconocido que entró detrás de nosotros trató de ofrecernos algo nada recomendable y que luego, regresando a la superficie a través de otra escalera, nos encontramos con otro individuo que bailaba música merengue entre colillas de porros y restos de comida pisoteada y esparcida en los escalones. No nos dijo nada, pues estaba más en lo suyo que en lo que le rodeaba, pero el panorama no nos gustó nada.

No sufrimos ningún tipo de acoso, seguramente porque nos fuimos a tiempo...

Lo denunciamos varias veces

Otro día que pasamos por allí unos vecinos del parque nos aseguraron que este lugar deja mucho que desear y que en las escaleras de los aparcamientos, según qué días y qué noches, pasaban cosas. Además la vigilancia brillaba por su ausencia, puesto que rara vez se veía a un policía merodeando por el lugar, cosa que ratificamos tras las tres o cuatro veces que hemos vuelto a estar allí desde entonces –la última anteanoche– donde aparte de esos extraños personajes, nos hemos encontrado con orines en los descansillos de las escaleras del aparcamiento, manchas de sangre, papeles, latas vacías de bebida, botellas de alcohol también vacías, como mínimo uno de los visores de la cámaras de seguridad instalados roto, paredes en mal estado… Vamos, que lo que no tiene que estar en unas escaleras de uso público estaba. Y lo más curioso y a la vez contradictorio, el cartel que está en una de las salidas: «Modernitza gràcies al Pla de rehabilitació integral» (Modernízate gracias al plan de rehabilitación integral).

Algunas de las cámaras de vigilancia están totalmente destruidas.
Algunas de las cámaras de vigilancia están totalmente destruidas.

Cort lo sabía

Pero lo más triste de todo es que, a través de esta página, advertimos a Cort de la experiencia que habíamos vivido. Que ahí hay problemas –escribimos hace tres semanas– que falta vigilancia. Pero como si nada. ¿Y qué pasa? Pues que van y atracan a un joven, al que apuñalan. Entonces sí se mueve todo el mundo. ¡A por los agresores! Pero la suerte estaba ya echada: un herido por arma blanca en el Wifi, un lugar en el que –repito– tuvimos problemas. Concretamente los tuvimos en las escaleras que bajan a los aparcamientos, por donde puedes bajar tú o un familiar a buscar el coche, lo que hizo que compráramos un spray que irrita los ojos del atacante al que, además, deja manchado de rojo. Muy mal, Cort, en el aspecto de seguridad. Y como está mal, lo decimos, lo mismo que cuando lo hacen bien.

Ya digo, hace unas semanas nos asustaron –quiero decir con ello que no nos lo contaron, si no que lo vivimos porque nos lo dieron a nosotros–, y como nos pasó lo publicamos por si surgía efecto. Pero no, ya que días después, tuvo lugar un atraco que se saldó con un herido. Y todo por lo denunciado: falta de vigilancia policial. ¡Qué irresponsabilidad! Porque lo del apuñalamiento de ese chico estaba más que anunciado, ya que tarde o temprano, dada la inseguridad que envuelve a esa zona, iba a tener lugar.

Es habitual ver basura, papeles y latas vacías.
Es habitual ver basura, papeles y latas vacías.

¿Y ahora qué? ¿Le echamos la culpa al anterior Ajuntament? No, ya que el actual, en ocho meses que gobierna, ha tenido tiempo para tomar el pulso a la ciudad. Sin embargo, parece que en sus planes mandan los macroproyectos en forma de Museo de Arte, polideportivos… Cuando lo que realmente quiere el ciudadano es que le arreglen las aceras, se borren los grafitis, ver la ciudad limpia y poder ir a pie a cualquier parte sin temor a que le asalten a punta de navaja, como ha ocurrido en el Wifi.

Arreglar la zona

Por cierto la semana pasada, tras haber publicado Ultima Hora la situación del parque Krekovic –estado de la caseta que fue bar, situación de los viales y columnas rotas a causa de que las personas que pernoctan en él saltan la verja agarrándose de ellas, entre otros–, concejales socialistas de Cort visitaron a la Asociación de Vecinos de la zona del Parc Krekovic y Wifi, con quiénes se dieron una vuelta por el primero y grabaron un vídeo con el fin de denunciar el mal estado del mismo.

También hay restos de orines resecos en los rellanos.
También hay restos de orines resecos en los rellanos.

Vale, eso está muy bien, que la oposición denuncie. Pero habiendo estado casi dos legislaturas en el poder con mando en plaza, ¿por qué no resolvieron en ese tiempo los problemas que ahora denuncian? Por otra parte, sabemos que mientras los vecinos y los políticos del PSOE paseaban y grababan la vídeo-denuncia, una concejal de Vox de Cort se les adelantaba visitando el parque y luego denunciando su estado en la Junta de Distrito.

Y en cuanto a excusas, tampoco es de recibo que a estas alturas del partido, es decir, ocho meses después de haber tomado posesión de sus cargos, el Ajuntament –como hemos apuntado más arriba– eche la culpa del estado de la ciudad a la herencia recibida por el Pacte. «Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir dichos problemas. Culpar a los predecesores es salida fácil y mediocre» (Angela Merkel, excanciller de Alemania). Una frase con todo el sentido.