Payasos, equilibristas, bailarines, malabaristas o contorsionistas viajaron en el tren y, cómo no, no pudieron estar quietos ni un momento. | miquel a. canellas

Por mucho que haya visto su mirada cobriza, a la estatua de Jaume I no dejan de sorprenderla. Con el buen humor y la energía que les caracteriza, ante un curioso público improvisado, ayer el elenco del Circo Alegría demostró sus habilidades en la Plaça d’Espanya de Palma, en una breve actuación que cerró su divertido viaje matinal.

La compañía estrenó el pasado 25 de noviembre en Son Fusteret su nueva función, Circus, un fascinante viaje a través del tiempo, un espectáculo de una hora y media que traslada al público a las últimas décadas del siglo XIX, cuando las carpas todavía se trasladaban de ciudad en ciudad a bordo de un carromato. Así, como verdaderos actores de método, para meterse en la piel de los artistas circenses de entonces y también para conocer la Isla desde otra perspectiva, ataviados con trajes de época, los protagonistas del Circo Alegría realizaron un viaje en el tren de Sóller. A su llegada a Palma, despertaron la atención de los viandantes, en especial la de los más jóvenes, y es que ayer el centro estaba atestado de grupos escolares de excursión.

«Es un placer colaborar con el Circo Alegría. Este tipo de iniciativas son muy bonitas y demuestran que el Tren de Sóller es mucho más que un medio de transporte: viajar por Mallorca en un tren de 1912 es una experiencia única», dijo el presidente del Ferrocarril de Sóller, Óscar Mayol.