Beatriz Barón entre María Castillo e Isabel Rousselot, en el teatro Las Aguas.

Con Beatriz Barón coincidimos en el Bar Maura, en la noche en que Carlos Penas presentaba su libro. Llegó con su marido, Martín Garrido, a quien van a reeditar en Madrid la novela En busca de Michael Douglas, que según nos contó había publicado en Palma hace 18 o 20 años. Beatriz, actriz, con un amplísimo currículo a sus espaldas, tanto en cine como en teatro, ha debutado recientemente como directora de teatro, y lo ha hecho en Madrid, con la obra escrita por su marido, y producida por Gabriel Morell, Una hora con Matías, en el Teatro de Las Aguas, en La Latina, con lleno en cada función, que es en la noche de los miércoles, obra que sigue en cartel, protagonizada por la actriz Isabel Rousselott, con la colaboración de María Castillo, que aparece sobre el escenario cinco minutos antes del final.

«Además de dirigir la obra –dice–, mía es su escenografía, igual que la iluminación y el vestuario y… Pues que tal como están rodando las cosas, me siento muy satisfecha con el resultado que estamos consiguiendo, tanto que a nada que termine en Madrid voy a intentar traerla a Palma. Y digo intentar, porque aquí no es fácil hacer teatro en castellano, y más en teatros municipales y del Consell, donde predomina el catalán».

Aparte de Una hora con Matías, que nada tiene que ver con Cinco horas con Mario, Beatriz está incubando otro proyecto que tiene que ver con el cine. Se trata de un corto, que rodará en Palma, del que no quiere adelantar absolutamente nada, «pero que para mí, hacerlo, será un reto, que espero que guste al espectador».

Beatriz Barón ha dirigido por primera vez un obra de teatro, ‘Una hora con Matías’, de la que es también su coreógrafa. Foto: J.A. Montañez

¿Y por qué no en castellano?

Pese a nuestra insistencia por saber más sobre ese corto que tanto le ilusiona dirigir, Beatriz se cierra en banda y no suelta prenda, ni en lo referente al argumento, ni a los actores ni a la localización. Y es que la gente del cine y del teatro es así, no habla de los proyectos por temor a que se gafen.
«Lo que si puedo adelantar es que se estrenará en Palma y que luego lo llevaremos a diversos festivales».

Volviendo Una hora con Matías, Beatriz insiste en que la quiere traer a Palma pese a la dificultad que entraña ser una obra de teatro en castellano. «Pero lo voy a intentar, pese a lo complicado que es estrenar en teatros municipales y en el Principal obras no catalanas, lo cual es una lástima. Mallorca se tendría que abrir al teatro en castellano. Porque –analiza el por qué lo de abrirse– me parece muy bien que se fomente el catalán a través de obras de teatro, películas y libros en catalán. Pero es que en Mallorca hay una numerosa colonia de personas de habla española a quienes le gusta el teatro, que no pueden ver porque no hay teatros en que se escenifiquen obras en castellano, a no ser los privados, por otra parte inaccesibles para muchas compañías ya que su coste no está al alcance de todas.

Aparte, hay también mucha gente mallorquina, de habla catalana, a la que le gusta el teatro en castellano, por lo que agradecería poder asistir a funciones en castellano. Y quien dice ciudadanos de habla castellana, dice también residentes ingleses y alemanes, además de los turistas de dichas nacionalidades que llegan en verano. ¿Por qué no darles a ellos la oportunidad de que vean teatro en su lengua, teatro a cargo de compañías inglesas y alemanas, que seguro las hay? Por ello, no estaría de más que quienes mueven los negociados de Cultura, tanto municipales como del Consell, dieran también cabida en sus teatros a otras funciones que no fueran en catalán, porque, aparte de que la cultura es universal, cosa que aquí, y de momento, al excluir a todo lo que no sea en catalán, no lo es, de cambiar de opinión, de universalizarla, los teatros, que se pasan gran parte del año cerrados, tendrían actividad».

Beatriz da un paso más adelante, manifestando que los teatros municipales y del Consell deberían ser más explícitos a la hora de informar a las compañías de cómo pueden, o que requisitos se precisan para actuar en ellos «Porque está visto –añade– que siempre son las mismas compañías, los mismos actores… Algo que también podemos hacer extensivo a las series que emite IB3. Todo esto cambiaría… Sí, iría a mejor y supondría más oportunidades para todos. Lo digo porque el teatro en castellano da también muchas oportunidades a los actores de teatro en catalán. Basta, si no, ver la cantidad de ellos que ahora mismo están trabajando en el cine y en los teatros con películas y obras en castellano, sin que ello signifique que hayan renunciado a su lengua o la hayan dejado de hablar».

En cuanto a Martín Garrido, que sigue la conversación en silencio, mantiene en cartel, también en Madrid, La presidenta, ha nacido una estrella, a la que todavía no ha visto en el teatro, lo cual no quita que la noche menos pensada, Ayuso se siente en el patio de butacas para verla... Aunque, con lo de la manifestación por la Atención Primaria del domingo, no debe de estar con ganas de ir al teatro.