Guillem Riera, director médico de Aragó Hospital Veterinari de Palma. | Julián Aguirre

Hoy en día son más las parejas de treintañeros que tienen mascota, en lugar de hijos. Los animales están cada vez más integrados en la sociedad, hasta el punto de considerarles muchos «'perrhijos'», algo impensable hace apenas unas décadas, en la Mallorca de los años sesenta. Muchos duermen en la misma cama que sus dueños, cuentan con su propio armario o rellenan un hueco vacío, en especial entre quienes viven solos. Este martes están de celebración: se festeja el Día Mundial de los Animales.

Con motivo de la festividad, la cadena de clínicas veterinarias AniCura, ha realizado un estudio para valorar el estado de la relación entre personas y mascotas, con casi tres mil encuestas, segregadas por comunidades autónomas, sexo y edades, entre otros condicionantes. Las conclusiones arrojan, por lo general, buenos resultados con respecto al cuidado y bienestar animal, aunque apuntan una serie de puntos de mejora. De entre las CCAA, Balears sale perdiendo en el conjunto de España en cuanto a su cuidado. Los de las Islas son los ciudadanos que menos llevan al veterinario a sus mascotas, pese a que «son importantes las revisiones médicas. Es ahí cuando podemos evitar que problemas pequeños se conviertan en asuntos serios», destaca Guillem Riera, director médico de AniCura Aragó Hospital Veterinari, de Palma. Además, solo un 60 % de quienes adoptan o compran un animal se informan de sus cuidados antes de acogerlo en casa. Pese a ello, por lo general, destaca el especialista, cada vez se percibe una mayor concienciación social.

La pandemia ha ayudado enormemente. En un momento de aislamiento y falta de contacto, los animales se tornaron en una especie de válvula de escape. Lo siguen siendo a día de hoy, con el aumento del teletrabajo en muchos sectores. El 47 % asegura que es más feliz trabajando cuando lo hace con su mascota al lado. Incluso más de la mitad (57 %) se muestra a favor de llevarlas a la oficina. Y es que la vida y las prioridades cambian -o deberían hacerlo- cuando se acoge a un nuevo integrante en casa. Se deja de ser el mismo. En los próximos años, se ha de conjugar la vida y responsabilidades diarias, con aquellas propias que requiera la mascota: paseos, mimos, baños, juegos...

«A veces vemos la idea de tener un animal de color de rosa, cuando no siempre es así», advierte Riera. Según datos del estudio, un tercio de los encuestados de Baleares estaría dispuesta a renunciar a su mascota frente a complicaciones, como comportamientos agresivos o inadecuados. Ello se refleja en las perreras: «Son Reus está prácticamente a rebosar, quedan apenas cuatro o cinco jaulas», asegura Niki Garrido, voluntaria y miembro de la asociación Los Ángeles de Son Reus.

Una imagen de Thyson.

Más del 70 % de los perros son ancianos o los considerados Perros Altamente Peligrosos (PPP). Son muy pocas las familias que están dispuestas a adoptarlos, temerosas de su comportamiento. Para invalidar esta idea preconcebida y encontrarles un hogar, se está organizando un desfile perruno este sábado. Uno de los modelos que debutará en la pasarela será Thyson, un pitbull de ocho años, muy obediente, listo y bonito, que buscará, entre los asistentes, a su nueva familia.