El diestro Mariano Aguiló, ejecutando un pase con la derecha durante la lidia de su novillo.  | Emilio Queirolo

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La plaza de Inca volvió este domingo a abrir sus puertas con motivo de la celebración de una novillada sin picadores, en la que se lidiaron reses de la ganadería de El Onsareño, nobles en el juego, con raza y bien presentados. Los tendidos registraron una buena entrada, tras dos años sin festejos por la pandemia, demostrando que la afición a la fiesta se mantiene viva en la Part Forana.

Abrió la tarde el novillero de Inca Juan Luis Bozada, que se empleó bien con el capote. El palmesano Gabriel Pericás se encargó de las banderillas. Con la muleta, el diestro consiguió acoplarse con la res. Alargó su faena    pero no estuvo fino con el acero. Le sonaron los tres avisos y el novillo fue devuelto a los corrales, como manda el reglamento.

Francisco Martín, segundo en el turno, recibió al novillo a porta gayola, pero tuvo un percance un    sin importancia. Lo lanceó con varias largas cambiadas. Banderilleó Alfonso Gómez. Martín destacó en su faena con varias tandas de naturales, demostrando buenas maneras. Despachó al novillo de pinchazo, estocada y descabello y le fue concedida una oreja.

Mariano Aguiló, tercero en el orden de actuación, se lució en el toreo con el capote. En el quite, Juan de Palma entró por verónicas, que acabó con una media. Con la franela, Mariano ejecutó una buena faena de principio a fin, acabado cada serie con molinetes y desplantes. Mató de una certera estocada en el tercer intento. A pesar de este circunstancia, su faena fue premiada con dos orejas.

Dos orejas y el rabo

Debutó Juan de Palma, que estuvo muy seguro con el capote, demostrando conocimiento y técnica. En el quite, Rafael Arrom emuló lo hecho, a su vez, por Juan. El novillero supo entender perfectamente a su oponente y sacó todo el provecho posible de su nobleza. Lo mandó al desolladero de media estocada. Su faena fue reconocida por el público y la presidencia del festejo, que le otorgaron las dos oreja y el rabo. Al novillo se le concedió la vuelta al ruedo en el arrastre. Por su parte, el ganadero acompañó al novillero en la vuelta al ruedo.

En el quinto, el joven debutante Rafael Arrom recibió a un novillo muy bien presentado y supo bregar con el capote. Aprovechó para lucirse en el tercio de banderillas animado por el público. Tras una pulcra faena, se deshizo de su enemigo con un pinchazo y una estocada. Cortó dos apéndices.

El que cerraba plaza fue para otro novillero debutante, el inquero Antonio Fluxá, que tuvo una buena actuación con el capote con varias tandas a la verónica. En la faena de muleta, el novillero local estuvo firme y logró ligar buenas tandas, ejecutando un toreo muy sentido y profesional.    Supo acoplarse a su enemigo y mató de estocada y dos descabellos, que le valieron dos orejas.

Al novillo se le dio la vuelta el ruedo antes de salir de la plaza por el buen comportamiento que tuvo durante toda la lidia.

El apunte

Los animalistas elevan su protesta

Como suele venir siendo habitual cada vez que se celebra un festejo taurino, los colectivos animalistas volvieron a escenificar su sonora protesta. Ayer, frente a la puerta de entrada del coso de Inca, donde se celebró una novillada sin picadores, alrededor de un centenar de miembros de estos colectivos elevaron la voz para reclamar la abolición total de los espectáculos taurinos en las Islas. La protesta se limitó a lanzar consignas contra la fiesta y finalizó sin incidentes.