Los veranos de Juan Carlos I en Mallorca ocupan varios de los episodios de la docuserie de HBO Max ‘Salvar al Rey’. | Efe

En sus «buenos veranos» en Mallorca, el rey emérito, Juan Carlos I, fue donde empezó a «perder la cabeza» debido a sus «amistades peligrosas». Hacía y deshacía como a su Majestad se le antojaba. Así lo describen en la nueva y polémica docuserie de HBO Max, Salvar al Rey, que llegó a la famosa plataforma de streaming a finales de la pasada semana. La Isla juega un papel clave en esta producción de tres episodios que narra la vida del padre de Felipe VI prácticamente desde su nacimiento hasta su ‘exilio’ a Emiratos Árabes.

Su relación sentimental con Marta Gayà, sus escapadas nocturnas, sus múltiples caprichos, sus travesías en alta mar... y aquella fotografía donde se le veía como Dios le trajo al mundo boca abajo en la proa. Todos estos acontecimientos ocupan algunos de los momentos más impactantes de esta docuserie sobre los largos estíos del rey emérito en la Isla. Precisamente, el periodista e histórico compañero de este diario Pedro Prieto figura entre los más de 50 testimonios que aparecen en esta ambiciosa producción.

También, según Salvar al Rey, el papel de Juan Carlos I fue determinante en la entrada en el mundo de los negocios y el deporte de Iñaki Urdangarin, exmarido de su hija, la infanta Cristina. El que fuera duque de Palma acabó en prisión por el ‘caso Nóos’, un momento delicado para la Familia Real y que sostiene uno de los episodios.

Otro punto caliente de la docuserie de HBO Max, quizá el que más, son las grabaciones secretas de dos de sus amantes más sonadas; por un lado, la popular fotoperiodista Queca Campillo ­­–ya fallecida, con la que el rey emérito mantuvo un romance de 30 años, desde la Transición­–, y sobre todo, Bárbara Rey, que a punto estuvo de tumbar los cimientos de la monarquía en España.