Mateu Coll y su padre, Joan, fundador de la Pastisseria Coll, con la ensaimada de dos metros. | Laura Becerra

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Han pasado ya veinte años desde que se iniciara en el núcleo mallorquín de Sant Jordi la Fira del Caragol. Y veinte también desde que la familia Coll, del Forn de Pa i Pastisseria Coll, obsequia a vecinos y visitantes con una ensaimada gigante, que como la gente ya conoce, es el producto estrella del obrador.

El pastelero Mateu Coll explica que «desde hace veinte años colaboramos con la Fira del Caragol elaborando una    ensaimada gigante, cuyo peso está entre los 45 y 50 kilos; mide dos metros de diámetro y    eso sí, es de una sola pieza (damos fe). La haríamos de mayor tamaño, pero estamos limitados a las medidas del horno. Lo más delicado es sacarla del mismo y colocarla fuera para la exposición, donde luce bien nevada de azúcar en polvo». Esta delicia de la gastronomía dulce mallorquina resulta uno de los atractivos de la feria. Numeroso público se acerca a fotografiarse junto a esta gran pieza y no se queja si ha de esperar para el ‘sus’ del corte en trozos para hacerse con uno.

Mateu Coll recuerda los orígenes de esta pastelería, «cuando mi padre la fundó el 17 de enero de 1956 (s’any de sa neu) tras volver mis abuelos de Argentina, donde habían estado seis años. A su regreso,    le abrieron una pastelería, pues era hijo único. En aquella época se hacían llonguets, pan, ensaimadas, y luego pastas más elaboradas. Yo estudiaba en el colegio de Sant Francesc de Palma y al acabar el BUP, como me gustaba esta actividad, dejé los estudios y empecé a trabajar con mi padre, quien considero un gran maestro, también colega y amigo del maestro Pomar de Campos. A partir de ahí, siempre consideramos mucho la calidad y la tradición de los pastisos y dulces típicos mallorquines, teniendo en la ensaimada lisa, en sus distintos tamaños, una de nuestras especialidades, además de la denominada gigante, que nos piden para determinados eventos. También las hacemos de tajadas, de nata, crema, cabello de ángel, chocolate y praliné de avellana, que vendemos en nuestras tiendas de Son Ferriol, en la Avenida del Cid, y en la calle Manacor». Mateu destaca también que «en estos años hemos tenido en las mujeres de la familia, mi madre Miquela Veny y mi esposa, Neli, unas grandes compañeras y colaboradoras».