Antes de comenzar con las actividades, las familias conocieron la Fundació Miró y la ‘possessió’ de Son Boter. | Emilio Queirolo

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Entre 1921 y 1922, Joan Miró pintó La masia, una pintura al óleo en la que el artista representó los elementos de la finca de su familia, en la población de Mont-roig, modelo e inspiración de su primera producción pictórica. Enmarcado en el ciclo ‘Mons creatius d’hivern’, la Fundació Miró organizó ‘Llaurant la nit’, un taller para acercar esta pintura a las familias.

Para adentrarse en el contexto rural que inspiró a Miró, los niños conocieron la possessió de Son Boter, el taller de escultura, estudio de pintura y refugio del pintor en la Isla. Tras el paseo por las instalaciones de la fundación llegó la parte experimental del taller.

Tras conocer el cuadro, el cuerpo celeste ubicado en la esquina derecha de la pintura hizo aflorar una pregunta: ¿Es de noche en La Masia? ¿Qué sucede en el campo cuando el sol se oculta? La sala quedó a oscuras y crearon ‘semillas mágicas’, de las que brotaban todo tipo de animales, plantas y objetos, pintaron un mural colectivo y pudieron proyectar sus dibujos sobre transparencias.