EL CBD se comercializa en distintos formatos, también en nuestro país. | Elsa Olofsson

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Su nombre últimamente ha cobrado una popularidad desmedida. En la mayoría de ciudades grandes abundan las tiendas que ofrecen este producto y los perfiles en redes sociales que promocionan sus virtudes son ya numerosos. Ahora el CBD, una de las sustancias que se encuentran en el cannabis y que a diferencia del THC no es psicotrópica, puede ser también la esperanza para dejar atrás la pesadilla de la COVID.

Así lo aventura la ciencia después de unos primeros test prometedores. Las investigaciones hasta el momento sugieren que este popular compuesto no psicoactivo derivado de la marihuana podría ayudar a prevenir o tratar el COVID-19, y eso obliga a pedir más recursos y financiación para ensayos clínicos rigurosos, afirman los investigadores. En concreto varios estudios recientes de laboratorio sobre el cannabidiol, o CBD, han mostrado resultados prometedores en los laboratorios.

Sin embargo, muchos otros posibles tratamientos contra la COVID-19 que se mostraron prometedores en los tubos de ensayo, desde la hidroxicloroquina hasta varios fármacos utilizados para tratar el cáncer y otras enfermedades, finalmente no mostraron beneficios para los pacientes con COVID-19 una vez estudiados en ensayos clínicos. Marsha Rosner, de la Universidad de Chicago, dirigió un equipo que descubrió que el CBD parecía ayudar a frenar el SARS-CoV-2 en células infectadas en experimentos de laboratorio.

«Nuestros hallazgos no dicen que esto vaya a funcionar en los pacientes. Nuestros hallazgos son un argumento sólido para realizar un ensayo clínico», afirmó. Utilizando pequeñas dosis de CBD altamente purificado que se aproximan a las que reciben los pacientes en un medicamento oral ya aprobado para la epilepsia grave, Rosner y sus colegas descubrieron que el CBD no impedía que el coronavirus infectara las células en los tubos de ensayo.

Por el contrario, actuaba poco después de que el virus entrara en las células, impidiendo que hiciera copias de sí mismo, en parte a través de los efectos sobre la proteína inflamatoria interferón. Encontraron efectos similares en ratones infectados, según un informe publicado en Science Advances. Cuando observaron un grupo de adultos con epilepsia grave, los investigadores descubrieron que los que tomaban el medicamento aprobado con CBD tenían tasas más bajas de COVID-19. Pero una mirada retrospectiva a un pequeño número de pacientes no arroja información concluyente. Sólo los ensayos clínicos aleatorios pueden hacerlo, dijo Rosner.

«Sé que mi mensaje no es algo que la gente quiera oír», dijo. Su equipo descubrió que pequeñas dosis de tetrahidrocannabinol (THC) -el ingrediente de la marihuana que provoca efectos psicoactivos-, ácido cannabidiólico (CBDA), cannabidivarina (CBDV), cannabicromina (CBC) y cannabigerol (CBG) no mantenían el virus fuera de las células ni evitaban su replicación. «No sólo el THC no funcionó, sino que la combinación con el CBD impidió que el CBD funcionara», dijo Rosner.