La calle Can Cavalleria podría ser una de las calles más pintadas de Palma. Puede que haya otra con más garabatos, pero lo que es esta, va bien servida. Llama la atención, viendo como está Palma de pintadas, que todavía, pese a las muchas cámaras que hay en las calles y plazas, no hayan pillado a ningún pintamonas. | Click

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Seguimos caminando casi a diario por Palma, viendo cuanto vemos a nuestro alrededor, y notando que si bien se están haciendo cosas para mejorar la ciudad en todos sus aspectos, también se dejan de hacer otras. También advertimos que son bastantes las cosas que no están bien por nuestra culpa. Y las hay, también, por culpa de los dos. Y si no, ahí van algunos ejemplos.

Plaça de Cort

El piso de la Plaça de Cort –como el de la Plaça d’Espanya o el Passeig Sagrera, por poner algunos casos– está mal. Muy mal. Sobre todo por la cantidad de baldosas rotas, o levantadas, que hay en él, lo que da sensación de que la despreocupación es más que patente. Y sorprendente, pues es una de las plazas más visitadas y fotografiadas de Palma. O dicho de otro modo: es una de las imágenes de Ciutat. Naturalmente, si está así, es, primero, por el desgaste. Las obras, o sus reformas, no son eternas, por lo cual el Ajuntament se tendría que poner manos a la obra lo más pronto que pudiera para reparar los desperfectos que hay en ellas, unos promovidos por el paso del tiempo, otros por nosotros, los ciudadanos. Y mucho más si se trata de reparar algo que está, como hemos apuntado anteriormente, muy a la vista, como la Plaça de Cort, cuyas obras de remodelación están previstas para ya, ¡que ya era hora!, pero que no estaría de más, en lo que se lleva a cabo la misma, disimular, por ejemplo, el piso que hay alrededor del olivo milenario, que tal como está hoy, no es de recibo. En todo caso, es vergonzoso. Y encima, a dos pasos de donde está la sede del gobierno municipal.

Paredes

Otro tema. El de las pintadas en las paredes. Tema cansino, por lo repetido… Que puede que se repita porque a quien corresponda no se le ve con mucho ímpetu por despintar... Basta ver cómo está el centro de Palma, del que, sin duda, la calle que podría llevarse el premio a la pared más garabateada podría ser la de Can Cavalleria, desde la plaza del mismo nombre hasta la de Concepció, porque… ¡Vaya como la han dejado!
Naturalmente, el que pinta no es el Ajuntament, sino una pandilla de descerebrados a los que se tendría que pillar y hacérselas limpiar. Llegados a este punto, nos llaman la atención dos cosas. Una, ¿cómo es posible, con la cantidad de cámaras que hay esparcidas a lo largo y ancho de la ciudad, que no se haya pillado a ninguno de los pintamonas? Y dos, ¿por qué le cuesta tanto a Cort limpiar las paredes pintadas? Dice que sí, que las va a borrar, que hay un equipo preparado, que las de la muralla las borrarán en un año. Pero mientras, ¿qué?

Árboles

Y otro tema más. El alcalde Hila está empeñado en plantar árboles por todas partes. Y no solo lo dice, sino que lo anuncia en carteles, lo cual nos parece muy bien, pues una ciudad con árboles es bella.
Ahora bien, si tan empeñado está en esa cruzada, ¿por qué, de una vez por todas, no consigue resolver el problema que parece que hay con el Parque del Canódromo, en el que se han plantado árboles en dos ocasiones, porque algunos de la primera tanda se secaron…? ¿Por qué no hacer un esfuerzo y abrirlo ya en primavera…?

Por otra parte, además de plantar árboles, no estaría de más arreglar el entorno de otros, ya plantados y crecidos. Y al decir entorno, nos referimos a los alcorques de algunos plantados en la calle Anibal –una de las arterias más importantes del barrio de Santa Catalina– que están hechos un desastre, lo cual hace que las aceras también lo estén. Y ya, de paso que están allí, que planten árboles en los alcorques que no tienen árbol, que según nuestro ciudadano confidente, que sigue pateándose las calles de Palma a diario, son unos 25. Muchos…

Y hablando de alcorques sin árboles, ¿por qué no se plantan árboles en los que hay en el paseo marítimo del Molinar? Nuestro confidente dice que son 32 los que no los tienen, de los cuales os mostramos dos en la fotografía de arriba, a la derecha. ¡Ah!, y nos dice que algunos de los plantados parece que no andan muy bien de salud, por lo que no estaría de más echarles un vistazo.
Pues eso, que quedan cosas por hacer.